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Capitulo 7: De Camino
Nil no se dio cuenta de lo que se estaba proponiendo a hacer hasta que la ciudad de Ternan se ocultó tras los árboles y escondió las voces de los ternadianos con el rugir de la catarata. Shinta se había asegurado de marcar la ruta de salida con unos faroles colgados de las ramas, les advirtió de que cuando cayera la noche los quitaría de nuevo para, así pues, poder ocultar oriente de la mirada de los curiosos.
Todo había sido demasiado rápido, ni si quiera lo sumieron al voto popular, al contrario, los pandas se alejaban de Ternan a escondidas. Los Guardas no quisieron alertar a las multitudes, agrandar el miedo que ya crecía, por voluntad propia, en sus corazones. La noche prometía ser cerrada y, solo el brillar de los faroles les guiaba a través de la maleza.
Los bosques de oriente siempre habían sido famosos por su hermosura. Grandes árboles se repartían alejados los unos de los otros, sin embargo, eran los arboles más pequeños y arbustos los que obstaculizaban el paso. Verdes como la propia mirada de Nil Panses, aquellos bosques habían sido bautizados tiempo atrás como el Bosque de Jade. Era tradición de Ternan, durante la fiesta de la flor, a comienzos de la primavera, celebrar una comida en plena naturaleza. El verde se vuelve más verde y los colores más vivos renacen en medio de un mar de hojas.
-¿Todo bien?-se aseguró Nil sin cesar el paso.
-No me acostumbro a caminar con sandalias-pues era cierto que en Ternan no se usaba el calzado. Iban descalzos para que, según decía Tanuki, sentir la naturaleza más cercana pues al igual que ellos, también había sido creada por Val-No sé si sabré combatir con Satsu de esta manera.
-¿La has bautizado así?
-El maestro no tuvo tiempo de decirme su nombre-dijo Capi mientras esbozaba una sonrisa torcida, fría y acongojada por el dolor-¿Tienes miedo Nil?
Los faroles quedaron atrás, al igual que el bosque. El camino se volvía arenoso y repleto de rocas, la vegetación había bajado en número y la luna, grande como el ojo de un dragón, parecía querer ayudarles a encontrar su camino.
-Ahora al oeste-dijo Nil extendiendo el mapa que Shinta le había dibujado-Y después al Norte.
Capi decidió mantenerse en silencio durante las siguientes horas. El camino no era fácil, y menos llevando el peso de dos macutos repletos de víveres y de los regalos de los Guardas. No sabían cuanta comida tenían, ni siquiera estaban seguros de cuantos días tardarían en llegar a Esna, pero al menos estaban seguros de que Ternan se mantendría a salvo durante un tiempo. No había rastro de ejércitos o soldados que amenazaran con destruirlos, al menos no en los alrededores, y eso era bueno, muy bueno. Los herreros de Ternan siempre habían sido un poco chismosos, pero por lo general la información que salía de ellos era certera, quizá tuviera que ver con el poder premonitorio que precedía su casa.
-Tengo hambre-rompió Nil el silencio.
El lugar en el que se encontraban no parecía muy hospitalario. Pequeños montes se alzaban para dar paso a grandes montañas. La fría roca se encontraba por todos los lados y, el único sitio donde los pandas podrían haberse refugiado del frío de la noche fue allí, entre dos grandes rocas arqueadas que parecían formar la entrada a una cueva. Capi fue rápida al rastrear el lugar de posibles enemigos. Su mente se fusionó con el entorno, su copia astral recorrió el lugar, el cual no era demasiado grande, no había nada allí dentro, nada más allá de arena, roca o humedad.
-Así conseguía dormir contigo-comentó Capi mientras se sentaban a escasos metros de la entrada-Tengo que intentar moverme al mismo tiempo que la muevo a ella, pero es que me deja paralizada.
-Míralo por el lado bueno-sonrió Nil-No te desmayas como cuando eras niña, así que puedes estar alerta, tienes cuatro ojos.
Las risas combatieron la frialdad que se había respirado durante el viaje. Manzanas, peras, plátanos y naranjas, fueron la cena más esperada del día. Caminar cansaba y les daba hambre, no se podían permitir dormir demasiado así que comían como posesos.
-Va a llover-habló Nil-Deberíamos de tomarnos un respiro, vamos bastantes avanzados en el camino.
-No podemos perder el tiem…
De repente empezó a llover. Al principio gotas que parecían estar aún dormidas, pues caían en fracciones de tiempo muy alejadas la una de la otra. Pero de pronto comenzó a llover desmesuradamente, las rocas se volvieron negras y la arena barro. El panda tuvo que hacer uso de su poder, le ordenó al agua que se depositaba a la entrada de la cueva que formaban una pequeña barricada, no podían permitir que la lluvia los empapara o los enfermara.
Los macutos, que se habían mantenido colgados a su espalda durante largas horas, dejaron a merced de los pandas dos mantas térmicas elaboradas con seda de oriente, famosa por tener la capacidad de mantener la temperatura de quien la usa. Y así pues, tanto Capi como Nil, conciliaron un sueño del que no quisieron despertar.
“El frío suelo de la cueva desapareció bajo la espalda de Nil, ya no estaba allí, ni siquiera estaba con capi. Se encontraba tumbado en un lecho de blanda hierva, deslumbrado por los fuertes rayos de un sol de verano.
Sintió como alguien rodaba sus dedos, los acariciaba y jugueteaba con ellos. Cuando se giró para ver quién era se llevó, de nuevo, la sorpresa de encontrarse con Oterry, el conejo blanco de piel azul.
-Esto es mejor ¿no?-habló el conejo con un tono simpático y ligeramente alegre.
-No entiendo… ¿Qué hago aquí?-preguntó Nil extrañado sin apartar su mano de la de Oterry, se sentía relajado.
-No hace falta que lo entiendas-dijo el conejo-¿Acaso no estamos bien aquí?
-Sí… supongo.
Nil no entendía nada, pero como había dicho Oterry, quizá era mejor no entenderlo. El sol desapareció para dar paso a un cielo nocturno completamente estrellado, de vez en cuando surgía una estrella fugaz, incluso el sonido de los grillos era más hermoso allí.
-Me siento bien contigo-habló Nil-No sé, me siento diferente,…
-No digas nada-habló-Solamente relájate, no te pasará nada, no mientras estemos juntos,…
Y así lo hizo, se acercó suavemente al conejo hasta que sus hombros se rozaron. Cerró los ojos y sintió como con cada caricia de Oterry se sentía más y más a gusto.”
-¡Nil!-gritó Capi.
El panda abrió los ojos relajado, completamente descansado. Observó el rostro de su acompañante y miró como sus cabellos rojos se mostraban amarrados en forma de coleta. Bostezó pero junto al bostezo vino un rugido y una expresión de depredador.
-¡Aaaaaaah!-gritó Capi asustada y de pronto le propinó un tortazo-¡Despierta oso tonto!
El panda se levantó hiperactivo, acelerado, cogió el macuto, recogió la manta y comenzó a caminar. Capi tuvo que apresurarse para seguirle, aun afectada por el sueño y con pequeños dolores por la falta de comodidad que el interior de la cueva les había regalado.
El tiempo no parecía querer correr lo suficientemente rápido. Paso tras paso los pandas fueron dejando atrás las rocas del camino. El barro regresaba con torpeza a su estado arenoso y la humedad de la lluvia nocturna había quedado atrás, el sol azotaba con demasiada fuerza.
Capi cogió un trozo de madera entre sus manos y extrajo el cuchillo de Crann. Un cuchillo de caza que el tigre les había dejado para emergencias, el aburrimiento era una emergencia en aquellos momentos y el cuchillo era perfecto para tallar algo con la madera.
El sol no ayudaba demasiado a amenizar el camino, les golpeaba con fuerza y, por otro lado, la falta de conversación había sido un factor elemental para no gastar energías en otra cosa que no fuera caminar. Y así transcurrieron los días siguientes, dormían por las noches para caminar durante el día, racionaban la comida lo máximo que podían y se mantenían en silencio, al fin y al cabo si había que decir algo solo tenían que pensarlo. Oterry de Alreos no volvió a parecer en los sueños de Nil, no había vuelto a dar señales de vida. El panda pensó que le había pasado algo, al menos, hasta que se convenció de la idea de que aquellos sueños solo habían sido ilusiones suyas.
De repente el suelo cedió bajo los pies de los pandas, precipitándolos al vacío. Cayeron durante varios minutos hasta que, al final, sus cuerpos chocaron contra lo que les salvó la vida pero que, más adelante comenzarían a odiar.
-¡Capi!-gritó Nil viendo vagamente a través de aquel charco profundo de barro-¡¿Estás bien?!
-Llena de mierda hasta las orejas-comentó ella chapoteando-¡Salgamos de aquí!
Por suerte no había demasiados metros hasta la orilla de aquel lago de barro. Sus kimonos de viaje habían perdido su color grisáceo, ahora la seda era marrón y tenía una fragancia ligeramente maloliente. El carcaj que Nil había llevado junto al macuto, colgado a la espalda, estaba repleto de barro, tuvo que sacar las flechas para vaciarlo por completo. Capi tuvo suerte pues la vaina de su katana no había permitido dejar pasar ni un poquito, los macutos tenían cierres herméticos por lo que tampoco se preocuparon por las provisiones.
-¿Dónde estamos?-habló Capi intentando vislumbrar algo en la oscuridad.
-No lo sé…-comentó el panda tras estornudar un par de veces.
No tenían otra opción, tuvieron que empezar a caminar sobre un suelo que les había sorprendido. No era piedra, no era barro, ni siquiera era arena,… se trataban de azulejos de mármol empolvados por el paso del tiempo. Nil Panses creo una esfera de agua brillante que se elevó sobre ellos, de pronto columnas de piedra talladas con letras y pinturas se alzaron frente a los pandas.
-Está arquitectura,…-comentó Capi.
-No se parece a nada de lo que hayamos estudiado-Nil secundó el comentario de su compañera.
Era cierto, el tallado de las columnas o incluso el material de las que estaban hechas era tan peculiar como novedoso. El techo se situaba varios metros sobre sus cabezas, algo centelleaba de forma intermitente en él, de colores azules o grises era como si, lo que parecía ser las ruinas de un templo, tuviera vida propia. El viento circulaba con total libertad, proveniente de todos los lados y de ninguno a la vez, parecía susurrar palabras incoherentes pertenecientes a otro idioma.
-¿Dónde nos hemos caído?-susurró el panda un poco nervioso.
Caminaron en silencio, preocupados de lo que se podían encontrar en el interior, pensando en poder recuperar algún tesoro antiguo o descubrir alguna respuesta a las miles de preguntas que les azotaban desde el ataque de la oscuridad en Ternan. La gata se percató de que no estaban solos, sus orejas puntiagudas habían escuchado el resonar de unas pisadas mezcladas con el pasar de unas páginas.
Los ternadianos caminaron nerviosos hacia el origen de los susurros, había alguien más en el interior de las ruinas y estaba lo suficientemente cerca como para percatarse de su fragancia. Una media melena fucsia se mostró ante ellos, era hembra, de eso no había duda pero su apariencia era tan peculiar que ponía en duda el origen de su raza.
En comparación con los kimonos de los Guardas, ella vestía mucha más ligera de ropa. Con una camiseta de manga corta y unos pantalones sumamente cortos, acompañados de unas botas de montaña.
-¿Hola?-habló Nil.
Pero no obtuvo respuesta, la hembra estaba envuelta en las páginas de un libro donde dibujaba las letras de una de las columnas de las ruinas. Su rostro era el de una loba de pelaje blanco y reflejos azulados, pero sus brazos y piernas, al menos las partes que dejaba mostrar su vestimenta, eran los de una salamandras de escamas negras y amarillas.
-Esto significa dragón,…-habló la mestiza de loba y salamandra. Su voz era suave, acallada y clara-Un recipiente, una energía, un alma…
Ambos pandas se quedaron perplejos mirando la belleza de las escamas de aquella mestiza, ni siquiera se percataban de lo que estaba comentando. Era la primera mestiza que veían fuera de Ternan y, a decir verdad, era extraña pero hermosa.
-Osos,…-habló de nuevo mientras la luz reflejaba la brillantez de sus escamas- y por aquí sale de nuevo el nombre del dios dragón,…
La mestiza alzó la mirada al sentirse, demasiado tarde, observada. Sus ojos, de un color claro y ligeramente azulado, se quedaron perplejos, como si las lecturas de aquellas ruinas hubieran creado a los pandas. Su rostro se contrajo serio, tan serio que parecía estar tramando algo oscuro, aunque lo único que estaba haciendo era intentar ordenar todas las ideas, la mestiza estaba confusa tanto que llegó a pensar que estaba soñando, al menos antes de que se desmayara.
-¡Cuidado!-gritó Capi agarrando a la salamandra antes de que esta impactara contra el suelo.
-¿Y ahora qué hacemos?-preguntó Nil.
-Creo que ella es la única que va a poder sacarnos aquí-dijo la panda-
Tendremos que cuidarla hasta que despierte…
-¿También podrías…?
Capi Rosa Blanca esbozó una risa malévola, explorar las mentes ajenas era su mayor aficción aunque hacerlo sin el permiso de la salamandra no le gustaba mucho. Pero de nuevo, por la mente de la panda, se dibujó el objetivo de su aventura, tenían que salvar Ternan sin importar el que.
La panda se encontró de repente en el país de Naben, compuesto por una ciudad de rocas flotantes situada en lo más alto del cielo de la ciudad capital de Valrein. Desde allí solo se podían apreciar las nubes y un cielo tan azulado como soleado. Era como si Capi estuviera allí pero ni siquiera había salido de las ruinas.
-Llueve de nuevo en Esna-hablaban dos acianos mientras el sonido de los truenos se escuchaban por debajo de ellos, muy lejos-Siempre tenemos el mejor tiempo en Naben, aquí no llueve, estamos por encima de las nubes.
Nadie veía a Capi, era como si su proyección astral fuera un fantasma en los recuerdos de la salamandra. Se introdujo en una de las casas para presenciar el nacimiento de una hermosa loba escamada, los padres irradiaban felicidad mientras los otros tres familiares, todos ellos lobos, lloraban de la emoción.
Las escenas fueron transcurriendo con velocidad, pues de pronto el cachorro había crecido levemente, caminaba sola, era independiente y por sus labios salían palabras muy maduras. Andrias era el nombre de la loba escamada y su cabello fucsia era bastante envidiado en el país de los cielos.
No salía mucho de casa, ni siquiera parecía tener amigos y esa era la característica propia de los Scheuchzeri, se pasaban la vida estudiando, rodeados del calor de los libros y de los conocimientos que estos les daban. Andrias amaba la historia del pasado de Valrein, y siempre se centró en las lenguas muertas.
-Algún día salvarás al mundo-decía su anciana abuela cuando esta se encontraba en su lecho de muerte.
Capi perdió la noción del tiempo, todo era demasiado para ella. Los recuerdos no eran como los del viejo Tanuki, no podía tocar nada, tenía que mantener aquella mente sana. Y de repente Andrias se convirtió en una hermosa y adulta loba mestiza de salamandra, con un cabello tan largo como el velo de boda que llevaba sobre él. Vestida completamente de blanco, con adornos que jugaban con sus escamas negras y amarillas, la hembra ahora parecía haber sido sacada de un cuento para cachorros.
El templo de Val, en Naben, era mucho más grande de lo que Capi hubiera imaginado, tenía la idea de que todos eran del estilo del templo de Ternan, pero estaba equivocada. Una gran arquitectura que se alzaba muy por encima de las cabezas de los nabenianos, con gemas rojas que centelleaban a reacción del sonido.
Y en el altar estaba él, un apuesto lobo ibérico que miraba a Andrias como si fuera su propia alma. Cánticos que decoraban el techo de rojo, lágrimas que derrochaban alegría y sonrisas que daban por finalizada la boda.
Obi, el lobo ibérico de pelaje pardo, desapareció del altar, como si nunca hubiera existido, todo el mundo entró en pánico y Andrias agarró su vestido con fuerza y salió en su búsqueda. Las lenguas muertas tenían su respuesta, o al menos eso era lo que creía ella.
Nil se mantenía expectante, las dos hembras que le acompañaban parecían haber entrado en trance y, lo único que podía hacer era esperar. Pensando en el hecho de que prácticamente estaba solo, el panda se puso un poco nervioso, las ruinas le parecieron mucho más inmensas de lo que eran, y la soledad fue apoderándose de él. Algo se movió sobre su cabeza, comenzó a girarse lentamente, aterrado, con miedo al pensar con qué extraña criatura se iba a encontrar.
Pero allí no había nada, al menos nada físico, pues Nil no dejaba de sentir esa extraña sensación de que alguien le estaba observando. Su pelaje se erizó al sentir que alguien o algo respiraba a su espalda, de nuevo comenzó a girarse con miedo para que, segundos después no viera nada. En el suelo había extrañas marcas, marcas de reptil, alguien les vigilaba.
El incómodo silencio de las ruinas se vio roto por un estruendo de pasos. De repente, en la sala de las columnas entraron un grupo de furros, todos ellos armados con revólveres y acompañados de gorros de cuero que los delataban como vaqueros. Un destello dorado indició que el que encabezaba la patrulla, un caballo de color marrón oscuro, era el sheriff de la ciudad del Desierto de los Galopadores.
-¡Quietos!-gritó con autoridad mientras los dedos de la patrulla cargaban las armas dispuestas a disparar-¿Qué le estáis haciendo a Andrias?
-Verá-habló Nil con las manos en alto-Ambas está en trance y no le escucha…
Un estruendo sacudió la tranquilidad de las ruinas de Val. Las balas salieron disparadas por los aires, fracciones de segundo después se encontradas clavadas en una espesa masa de agua que envolvía a los pandas y a la salamandra.
-No lo repetiré dos veces-habló de nuevo el sheriff.
Bueno chicos, tras mucha espera y problemas con FA, hoy por fin consigo subir el Capitulo 7: De camino. Espero que os haya gustado y que, poco a poco esteis metiendo vuestros huesos en este hermoso universo.
El dibujo, elaborado por mi fiel gatete Luka (para que luego digan que los gatos no son fieles), es el escudo de Esna, la ciudad capital de Valrein, a la que Nil y Capi se dirigen para detener un futuro ataque a Ternan.
Una fuerte Bienvenida a los dos nuevos personajes de Valrein. Andrias y Horsy ^__^ Siento que no tengáis mucho protagonismo por ahora, aun queda mucho por contar. :D
¿Podrá Andrias, la loba escamada, ayudar a Nil con el tema de Alreos?
NilPanses
NilPanses
Capi Rosa Blanca
capi-panda
Oterry de Alreos
Oterry
AndriasSch
andriassch
Obi
obilobo
Horsy, el sheriff
horsyboyspain
Ilutración
Luka02
PD: En este capitulo hay yiff oculto ¿Podrás encontrarlo?
Nil no se dio cuenta de lo que se estaba proponiendo a hacer hasta que la ciudad de Ternan se ocultó tras los árboles y escondió las voces de los ternadianos con el rugir de la catarata. Shinta se había asegurado de marcar la ruta de salida con unos faroles colgados de las ramas, les advirtió de que cuando cayera la noche los quitaría de nuevo para, así pues, poder ocultar oriente de la mirada de los curiosos.
Todo había sido demasiado rápido, ni si quiera lo sumieron al voto popular, al contrario, los pandas se alejaban de Ternan a escondidas. Los Guardas no quisieron alertar a las multitudes, agrandar el miedo que ya crecía, por voluntad propia, en sus corazones. La noche prometía ser cerrada y, solo el brillar de los faroles les guiaba a través de la maleza.
Los bosques de oriente siempre habían sido famosos por su hermosura. Grandes árboles se repartían alejados los unos de los otros, sin embargo, eran los arboles más pequeños y arbustos los que obstaculizaban el paso. Verdes como la propia mirada de Nil Panses, aquellos bosques habían sido bautizados tiempo atrás como el Bosque de Jade. Era tradición de Ternan, durante la fiesta de la flor, a comienzos de la primavera, celebrar una comida en plena naturaleza. El verde se vuelve más verde y los colores más vivos renacen en medio de un mar de hojas.
-¿Todo bien?-se aseguró Nil sin cesar el paso.
-No me acostumbro a caminar con sandalias-pues era cierto que en Ternan no se usaba el calzado. Iban descalzos para que, según decía Tanuki, sentir la naturaleza más cercana pues al igual que ellos, también había sido creada por Val-No sé si sabré combatir con Satsu de esta manera.
-¿La has bautizado así?
-El maestro no tuvo tiempo de decirme su nombre-dijo Capi mientras esbozaba una sonrisa torcida, fría y acongojada por el dolor-¿Tienes miedo Nil?
Los faroles quedaron atrás, al igual que el bosque. El camino se volvía arenoso y repleto de rocas, la vegetación había bajado en número y la luna, grande como el ojo de un dragón, parecía querer ayudarles a encontrar su camino.
-Ahora al oeste-dijo Nil extendiendo el mapa que Shinta le había dibujado-Y después al Norte.
Capi decidió mantenerse en silencio durante las siguientes horas. El camino no era fácil, y menos llevando el peso de dos macutos repletos de víveres y de los regalos de los Guardas. No sabían cuanta comida tenían, ni siquiera estaban seguros de cuantos días tardarían en llegar a Esna, pero al menos estaban seguros de que Ternan se mantendría a salvo durante un tiempo. No había rastro de ejércitos o soldados que amenazaran con destruirlos, al menos no en los alrededores, y eso era bueno, muy bueno. Los herreros de Ternan siempre habían sido un poco chismosos, pero por lo general la información que salía de ellos era certera, quizá tuviera que ver con el poder premonitorio que precedía su casa.
-Tengo hambre-rompió Nil el silencio.
El lugar en el que se encontraban no parecía muy hospitalario. Pequeños montes se alzaban para dar paso a grandes montañas. La fría roca se encontraba por todos los lados y, el único sitio donde los pandas podrían haberse refugiado del frío de la noche fue allí, entre dos grandes rocas arqueadas que parecían formar la entrada a una cueva. Capi fue rápida al rastrear el lugar de posibles enemigos. Su mente se fusionó con el entorno, su copia astral recorrió el lugar, el cual no era demasiado grande, no había nada allí dentro, nada más allá de arena, roca o humedad.
-Así conseguía dormir contigo-comentó Capi mientras se sentaban a escasos metros de la entrada-Tengo que intentar moverme al mismo tiempo que la muevo a ella, pero es que me deja paralizada.
-Míralo por el lado bueno-sonrió Nil-No te desmayas como cuando eras niña, así que puedes estar alerta, tienes cuatro ojos.
Las risas combatieron la frialdad que se había respirado durante el viaje. Manzanas, peras, plátanos y naranjas, fueron la cena más esperada del día. Caminar cansaba y les daba hambre, no se podían permitir dormir demasiado así que comían como posesos.
-Va a llover-habló Nil-Deberíamos de tomarnos un respiro, vamos bastantes avanzados en el camino.
-No podemos perder el tiem…
De repente empezó a llover. Al principio gotas que parecían estar aún dormidas, pues caían en fracciones de tiempo muy alejadas la una de la otra. Pero de pronto comenzó a llover desmesuradamente, las rocas se volvieron negras y la arena barro. El panda tuvo que hacer uso de su poder, le ordenó al agua que se depositaba a la entrada de la cueva que formaban una pequeña barricada, no podían permitir que la lluvia los empapara o los enfermara.
Los macutos, que se habían mantenido colgados a su espalda durante largas horas, dejaron a merced de los pandas dos mantas térmicas elaboradas con seda de oriente, famosa por tener la capacidad de mantener la temperatura de quien la usa. Y así pues, tanto Capi como Nil, conciliaron un sueño del que no quisieron despertar.
“El frío suelo de la cueva desapareció bajo la espalda de Nil, ya no estaba allí, ni siquiera estaba con capi. Se encontraba tumbado en un lecho de blanda hierva, deslumbrado por los fuertes rayos de un sol de verano.
Sintió como alguien rodaba sus dedos, los acariciaba y jugueteaba con ellos. Cuando se giró para ver quién era se llevó, de nuevo, la sorpresa de encontrarse con Oterry, el conejo blanco de piel azul.
-Esto es mejor ¿no?-habló el conejo con un tono simpático y ligeramente alegre.
-No entiendo… ¿Qué hago aquí?-preguntó Nil extrañado sin apartar su mano de la de Oterry, se sentía relajado.
-No hace falta que lo entiendas-dijo el conejo-¿Acaso no estamos bien aquí?
-Sí… supongo.
Nil no entendía nada, pero como había dicho Oterry, quizá era mejor no entenderlo. El sol desapareció para dar paso a un cielo nocturno completamente estrellado, de vez en cuando surgía una estrella fugaz, incluso el sonido de los grillos era más hermoso allí.
-Me siento bien contigo-habló Nil-No sé, me siento diferente,…
-No digas nada-habló-Solamente relájate, no te pasará nada, no mientras estemos juntos,…
Y así lo hizo, se acercó suavemente al conejo hasta que sus hombros se rozaron. Cerró los ojos y sintió como con cada caricia de Oterry se sentía más y más a gusto.”
-¡Nil!-gritó Capi.
El panda abrió los ojos relajado, completamente descansado. Observó el rostro de su acompañante y miró como sus cabellos rojos se mostraban amarrados en forma de coleta. Bostezó pero junto al bostezo vino un rugido y una expresión de depredador.
-¡Aaaaaaah!-gritó Capi asustada y de pronto le propinó un tortazo-¡Despierta oso tonto!
El panda se levantó hiperactivo, acelerado, cogió el macuto, recogió la manta y comenzó a caminar. Capi tuvo que apresurarse para seguirle, aun afectada por el sueño y con pequeños dolores por la falta de comodidad que el interior de la cueva les había regalado.
El tiempo no parecía querer correr lo suficientemente rápido. Paso tras paso los pandas fueron dejando atrás las rocas del camino. El barro regresaba con torpeza a su estado arenoso y la humedad de la lluvia nocturna había quedado atrás, el sol azotaba con demasiada fuerza.
Capi cogió un trozo de madera entre sus manos y extrajo el cuchillo de Crann. Un cuchillo de caza que el tigre les había dejado para emergencias, el aburrimiento era una emergencia en aquellos momentos y el cuchillo era perfecto para tallar algo con la madera.
El sol no ayudaba demasiado a amenizar el camino, les golpeaba con fuerza y, por otro lado, la falta de conversación había sido un factor elemental para no gastar energías en otra cosa que no fuera caminar. Y así transcurrieron los días siguientes, dormían por las noches para caminar durante el día, racionaban la comida lo máximo que podían y se mantenían en silencio, al fin y al cabo si había que decir algo solo tenían que pensarlo. Oterry de Alreos no volvió a parecer en los sueños de Nil, no había vuelto a dar señales de vida. El panda pensó que le había pasado algo, al menos, hasta que se convenció de la idea de que aquellos sueños solo habían sido ilusiones suyas.
De repente el suelo cedió bajo los pies de los pandas, precipitándolos al vacío. Cayeron durante varios minutos hasta que, al final, sus cuerpos chocaron contra lo que les salvó la vida pero que, más adelante comenzarían a odiar.
-¡Capi!-gritó Nil viendo vagamente a través de aquel charco profundo de barro-¡¿Estás bien?!
-Llena de mierda hasta las orejas-comentó ella chapoteando-¡Salgamos de aquí!
Por suerte no había demasiados metros hasta la orilla de aquel lago de barro. Sus kimonos de viaje habían perdido su color grisáceo, ahora la seda era marrón y tenía una fragancia ligeramente maloliente. El carcaj que Nil había llevado junto al macuto, colgado a la espalda, estaba repleto de barro, tuvo que sacar las flechas para vaciarlo por completo. Capi tuvo suerte pues la vaina de su katana no había permitido dejar pasar ni un poquito, los macutos tenían cierres herméticos por lo que tampoco se preocuparon por las provisiones.
-¿Dónde estamos?-habló Capi intentando vislumbrar algo en la oscuridad.
-No lo sé…-comentó el panda tras estornudar un par de veces.
No tenían otra opción, tuvieron que empezar a caminar sobre un suelo que les había sorprendido. No era piedra, no era barro, ni siquiera era arena,… se trataban de azulejos de mármol empolvados por el paso del tiempo. Nil Panses creo una esfera de agua brillante que se elevó sobre ellos, de pronto columnas de piedra talladas con letras y pinturas se alzaron frente a los pandas.
-Está arquitectura,…-comentó Capi.
-No se parece a nada de lo que hayamos estudiado-Nil secundó el comentario de su compañera.
Era cierto, el tallado de las columnas o incluso el material de las que estaban hechas era tan peculiar como novedoso. El techo se situaba varios metros sobre sus cabezas, algo centelleaba de forma intermitente en él, de colores azules o grises era como si, lo que parecía ser las ruinas de un templo, tuviera vida propia. El viento circulaba con total libertad, proveniente de todos los lados y de ninguno a la vez, parecía susurrar palabras incoherentes pertenecientes a otro idioma.
-¿Dónde nos hemos caído?-susurró el panda un poco nervioso.
Caminaron en silencio, preocupados de lo que se podían encontrar en el interior, pensando en poder recuperar algún tesoro antiguo o descubrir alguna respuesta a las miles de preguntas que les azotaban desde el ataque de la oscuridad en Ternan. La gata se percató de que no estaban solos, sus orejas puntiagudas habían escuchado el resonar de unas pisadas mezcladas con el pasar de unas páginas.
Los ternadianos caminaron nerviosos hacia el origen de los susurros, había alguien más en el interior de las ruinas y estaba lo suficientemente cerca como para percatarse de su fragancia. Una media melena fucsia se mostró ante ellos, era hembra, de eso no había duda pero su apariencia era tan peculiar que ponía en duda el origen de su raza.
En comparación con los kimonos de los Guardas, ella vestía mucha más ligera de ropa. Con una camiseta de manga corta y unos pantalones sumamente cortos, acompañados de unas botas de montaña.
-¿Hola?-habló Nil.
Pero no obtuvo respuesta, la hembra estaba envuelta en las páginas de un libro donde dibujaba las letras de una de las columnas de las ruinas. Su rostro era el de una loba de pelaje blanco y reflejos azulados, pero sus brazos y piernas, al menos las partes que dejaba mostrar su vestimenta, eran los de una salamandras de escamas negras y amarillas.
-Esto significa dragón,…-habló la mestiza de loba y salamandra. Su voz era suave, acallada y clara-Un recipiente, una energía, un alma…
Ambos pandas se quedaron perplejos mirando la belleza de las escamas de aquella mestiza, ni siquiera se percataban de lo que estaba comentando. Era la primera mestiza que veían fuera de Ternan y, a decir verdad, era extraña pero hermosa.
-Osos,…-habló de nuevo mientras la luz reflejaba la brillantez de sus escamas- y por aquí sale de nuevo el nombre del dios dragón,…
La mestiza alzó la mirada al sentirse, demasiado tarde, observada. Sus ojos, de un color claro y ligeramente azulado, se quedaron perplejos, como si las lecturas de aquellas ruinas hubieran creado a los pandas. Su rostro se contrajo serio, tan serio que parecía estar tramando algo oscuro, aunque lo único que estaba haciendo era intentar ordenar todas las ideas, la mestiza estaba confusa tanto que llegó a pensar que estaba soñando, al menos antes de que se desmayara.
-¡Cuidado!-gritó Capi agarrando a la salamandra antes de que esta impactara contra el suelo.
-¿Y ahora qué hacemos?-preguntó Nil.
-Creo que ella es la única que va a poder sacarnos aquí-dijo la panda-
Tendremos que cuidarla hasta que despierte…
-¿También podrías…?
Capi Rosa Blanca esbozó una risa malévola, explorar las mentes ajenas era su mayor aficción aunque hacerlo sin el permiso de la salamandra no le gustaba mucho. Pero de nuevo, por la mente de la panda, se dibujó el objetivo de su aventura, tenían que salvar Ternan sin importar el que.
La panda se encontró de repente en el país de Naben, compuesto por una ciudad de rocas flotantes situada en lo más alto del cielo de la ciudad capital de Valrein. Desde allí solo se podían apreciar las nubes y un cielo tan azulado como soleado. Era como si Capi estuviera allí pero ni siquiera había salido de las ruinas.
-Llueve de nuevo en Esna-hablaban dos acianos mientras el sonido de los truenos se escuchaban por debajo de ellos, muy lejos-Siempre tenemos el mejor tiempo en Naben, aquí no llueve, estamos por encima de las nubes.
Nadie veía a Capi, era como si su proyección astral fuera un fantasma en los recuerdos de la salamandra. Se introdujo en una de las casas para presenciar el nacimiento de una hermosa loba escamada, los padres irradiaban felicidad mientras los otros tres familiares, todos ellos lobos, lloraban de la emoción.
Las escenas fueron transcurriendo con velocidad, pues de pronto el cachorro había crecido levemente, caminaba sola, era independiente y por sus labios salían palabras muy maduras. Andrias era el nombre de la loba escamada y su cabello fucsia era bastante envidiado en el país de los cielos.
No salía mucho de casa, ni siquiera parecía tener amigos y esa era la característica propia de los Scheuchzeri, se pasaban la vida estudiando, rodeados del calor de los libros y de los conocimientos que estos les daban. Andrias amaba la historia del pasado de Valrein, y siempre se centró en las lenguas muertas.
-Algún día salvarás al mundo-decía su anciana abuela cuando esta se encontraba en su lecho de muerte.
Capi perdió la noción del tiempo, todo era demasiado para ella. Los recuerdos no eran como los del viejo Tanuki, no podía tocar nada, tenía que mantener aquella mente sana. Y de repente Andrias se convirtió en una hermosa y adulta loba mestiza de salamandra, con un cabello tan largo como el velo de boda que llevaba sobre él. Vestida completamente de blanco, con adornos que jugaban con sus escamas negras y amarillas, la hembra ahora parecía haber sido sacada de un cuento para cachorros.
El templo de Val, en Naben, era mucho más grande de lo que Capi hubiera imaginado, tenía la idea de que todos eran del estilo del templo de Ternan, pero estaba equivocada. Una gran arquitectura que se alzaba muy por encima de las cabezas de los nabenianos, con gemas rojas que centelleaban a reacción del sonido.
Y en el altar estaba él, un apuesto lobo ibérico que miraba a Andrias como si fuera su propia alma. Cánticos que decoraban el techo de rojo, lágrimas que derrochaban alegría y sonrisas que daban por finalizada la boda.
Obi, el lobo ibérico de pelaje pardo, desapareció del altar, como si nunca hubiera existido, todo el mundo entró en pánico y Andrias agarró su vestido con fuerza y salió en su búsqueda. Las lenguas muertas tenían su respuesta, o al menos eso era lo que creía ella.
Nil se mantenía expectante, las dos hembras que le acompañaban parecían haber entrado en trance y, lo único que podía hacer era esperar. Pensando en el hecho de que prácticamente estaba solo, el panda se puso un poco nervioso, las ruinas le parecieron mucho más inmensas de lo que eran, y la soledad fue apoderándose de él. Algo se movió sobre su cabeza, comenzó a girarse lentamente, aterrado, con miedo al pensar con qué extraña criatura se iba a encontrar.
Pero allí no había nada, al menos nada físico, pues Nil no dejaba de sentir esa extraña sensación de que alguien le estaba observando. Su pelaje se erizó al sentir que alguien o algo respiraba a su espalda, de nuevo comenzó a girarse con miedo para que, segundos después no viera nada. En el suelo había extrañas marcas, marcas de reptil, alguien les vigilaba.
El incómodo silencio de las ruinas se vio roto por un estruendo de pasos. De repente, en la sala de las columnas entraron un grupo de furros, todos ellos armados con revólveres y acompañados de gorros de cuero que los delataban como vaqueros. Un destello dorado indició que el que encabezaba la patrulla, un caballo de color marrón oscuro, era el sheriff de la ciudad del Desierto de los Galopadores.
-¡Quietos!-gritó con autoridad mientras los dedos de la patrulla cargaban las armas dispuestas a disparar-¿Qué le estáis haciendo a Andrias?
-Verá-habló Nil con las manos en alto-Ambas está en trance y no le escucha…
Un estruendo sacudió la tranquilidad de las ruinas de Val. Las balas salieron disparadas por los aires, fracciones de segundo después se encontradas clavadas en una espesa masa de agua que envolvía a los pandas y a la salamandra.
-No lo repetiré dos veces-habló de nuevo el sheriff.
Bueno chicos, tras mucha espera y problemas con FA, hoy por fin consigo subir el Capitulo 7: De camino. Espero que os haya gustado y que, poco a poco esteis metiendo vuestros huesos en este hermoso universo.
El dibujo, elaborado por mi fiel gatete Luka (para que luego digan que los gatos no son fieles), es el escudo de Esna, la ciudad capital de Valrein, a la que Nil y Capi se dirigen para detener un futuro ataque a Ternan.
Una fuerte Bienvenida a los dos nuevos personajes de Valrein. Andrias y Horsy ^__^ Siento que no tengáis mucho protagonismo por ahora, aun queda mucho por contar. :D
¿Podrá Andrias, la loba escamada, ayudar a Nil con el tema de Alreos?
NilPanses
NilPansesCapi Rosa Blanca
capi-pandaOterry de Alreos
OterryAndriasSch
Obi
obiloboHorsy, el sheriff
horsyboyspainIlutración
Luka02PD: En este capitulo hay yiff oculto ¿Podrás encontrarlo?
Category Story / Fantasy
Species Unspecified / Any
Size 550 x 480px
File Size 22.8 kB
La verdad es que una de las cosas que más me han gustado del capítulo ha sido la descripción de las ruinas. No se si me las he imaginado como están escritas, pero la imagen es bastante bonita C: Y yey, más personajes xD ¿Los otros tres se volverán a ver en algún momento? Tras tantos capítulos te acaban cayendo bien ^^
Bueno, en definitiva, que la historia marcha genial, y que espero más capítulos X3
Bueno, en definitiva, que la historia marcha genial, y que espero más capítulos X3
Los otros 3? Te refieres a los compañeros de Capi y Nil. A los Guardas de Ternan? Si seguramente aparezcan más adelante. De momento tienen que proteger aTernan de la posible guerra. Son los unicos que tienen un poder lo suficientemente activo como para participar en una guerra ^__^ Ahora tengo que darle cavidad a la gente que ha aceptado el entrar en mi historia ^__^ y aqui estan ambos :3
¡Hey aquí estoy!
Me lo he leído toooodo del tirón. Y encima escuchando música molona, lo que lo ha hecho aún mejor supongo...
Está bastante bien. Mucho mejor de lo que me esperaba encontrar. Se nota que llevas tiempo escribiendo. Aun así hay frases que son hiperlargas. Hay mogollón de comas... te voy a enseñar a usar el punto y seguido maldita sea! XD
¿Y por qué vas tan rápido? Todo pasa a demasiada velocidad... no me entero... sobretodo con esos cambios de escenarios que me haces!!... snif.
Ya sea de la cueva a caminar, a las ruinas, a los sueños...
Muy rápido.
Pero aun con todo ASGMAFAFAVEHASHKVFGGF!!! *Babas* Fantasía... yep, mi género preferido. Me gusta. Escribe, escribeee que se acercan las navidades, no tienes excusa! XD
Nos leemos.
Me lo he leído toooodo del tirón. Y encima escuchando música molona, lo que lo ha hecho aún mejor supongo...
Está bastante bien. Mucho mejor de lo que me esperaba encontrar. Se nota que llevas tiempo escribiendo. Aun así hay frases que son hiperlargas. Hay mogollón de comas... te voy a enseñar a usar el punto y seguido maldita sea! XD
¿Y por qué vas tan rápido? Todo pasa a demasiada velocidad... no me entero... sobretodo con esos cambios de escenarios que me haces!!... snif.
Ya sea de la cueva a caminar, a las ruinas, a los sueños...
Muy rápido.
Pero aun con todo ASGMAFAFAVEHASHKVFGGF!!! *Babas* Fantasía... yep, mi género preferido. Me gusta. Escribe, escribeee que se acercan las navidades, no tienes excusa! XD
Nos leemos.
Alaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
Menuda crítica que me has hecho joder! Qué maldita ilusión!! ^__^ Muchas gracias. Y el tema de los puntos y comas esque me meto en un bucle yo solo. Porque en ingles las frases tienen que ser cortas y en español tienen que ser más largas asique entre que me auto engancho a mi historia me vuelvo loco escribiendo y luego digo: Ah, voy a poner una coma! XDD im stupid XD
La velocidad está bastante bien. El principio, la saga Ternan, es solo un pequeño prólogo (aunq el prologo solo sea el capitulo 1) y es donde he presentado el trasfondo de Nil y Capi para introducirlos en una historia que engloba mucho más que un oriente donde solo comen arroz y frutas XDD
Gracias de verdad por la crítica. 1 saludo
Menuda crítica que me has hecho joder! Qué maldita ilusión!! ^__^ Muchas gracias. Y el tema de los puntos y comas esque me meto en un bucle yo solo. Porque en ingles las frases tienen que ser cortas y en español tienen que ser más largas asique entre que me auto engancho a mi historia me vuelvo loco escribiendo y luego digo: Ah, voy a poner una coma! XDD im stupid XD
La velocidad está bastante bien. El principio, la saga Ternan, es solo un pequeño prólogo (aunq el prologo solo sea el capitulo 1) y es donde he presentado el trasfondo de Nil y Capi para introducirlos en una historia que engloba mucho más que un oriente donde solo comen arroz y frutas XDD
Gracias de verdad por la crítica. 1 saludo
¿Crítica? Pfff eso era un comentario de un par de líneas XD
¿Sólo era contexto? ¿Entonces a los demás elegidos no van a aparecer más? Vaya... me la has dado con queso. Creía que todo giraría en torno al equipo...
Pd: Mira tu último comentario para que me entiendas lo de la escased de los puntos. Tus frases van de un lado al otro de la pantalla XD
Adiosete!
¿Sólo era contexto? ¿Entonces a los demás elegidos no van a aparecer más? Vaya... me la has dado con queso. Creía que todo giraría en torno al equipo...
Pd: Mira tu último comentario para que me entiendas lo de la escased de los puntos. Tus frases van de un lado al otro de la pantalla XD
Adiosete!
Me gustó este capi.. y las descripciones de los diferentes sitios a los que llegaban, como la parte del trance y eso... suena wai, aunque estos últimos que vinieron... suenan raros jaja a ver que pasa luego ^^ Sorry por haber tardado, he estado malito y entre otras cosas... pero ya ta jeje
FA+
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