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Capitulo 9: La Corrupción
La música se detuvo durante unos momentos, Penélope había salido al escenario.
El público se había quedado estupefacto. El burdel de Yasima estaba atestado de galopadores, animales de diversas especies, incluso visitantes de otras ciudades, habían venido únicamente para degustar las delicias que el desierto les ponía en la punta de la lengua.
-¡¿A ver cuando cabalgamos juntos?!-se escuchó a un oso pardo que había bebido más de seis tequilas.
-Terac, cariño, si quieres probar carne con clase deberás de empeñar tu casa-dijo la yegua y, de pronto, todo el burdel rompió a reír.
Se respiraba un ambiente familiar, como si esos machos visitaran el burdel, noche tras noche, como si fuera la única diversión del Desierto de los Galopadores. No era la única, y todos lo sabían, pero quizá fuera la mejor.
-Hoy es una noche especial-habló Penélope-Las estrellas brillan con más poder, la luna está llena,…-los machos empezaron a aullar con guasa. La yegua alzó la voz para ser escuchada incluso por encima de ellos – ¡Hoy ha caído una estrella del cielo¡-y en cuanto recuperó la atención siguió en un tono elegante y sensual- Proveniente de las tierras más sagradas del oriente, en donde las mujeres ocultan su cuerpo tras ropas de seda y sombrillas de madera…
-¡Déjame quitarle la seda con los dientes!-habló un jabalí blanco.
-¡Preparad vuestros bolsillos!-anunció la yegua-¡Porqué esta noche quedareis asombrados por el Destello Carmesí!
Todas las luces del burdel se dirigieron al escenario para alumbrar el paso nervioso de Capi, la cual se había quedado totalmente cegada por los focos. Lentamente el brillo se fue volviendo más tenue hasta solo alumbrar su silueta y, antes de que empezara a sonar la música, Destello Carmesí estaba brillando como estrella roja.
Kara, una provocativa serpiente marrón, empezó a tocar el piano con un arte envidiable. La música sonaba ligeramente sensual hasta que, segundos después se tornó rock. Destello Carmesí empezó a moverse ligeramente, no sabía qué hacer, así que empezó a imitar movimientos que había visto a las hembras de Yasima con anterioridad.
Se agarró a la barra que había en el escenario y empezó a dar vueltas solo sujetaba por su pierna derecha. Las manos en alto y sus cabellos a merced de sus propias sacudidas. Estaba nerviosa, ruborizada y extremadamente confusa, pero no se notaba, los machos no se estaban fijando en su expresión, solo observaban como se movía su trasero, su cintura y sus pechos.
Penélope le lanzó una soga atada a modo de lazo, en la oscuridad, Destello Carmesí pudo ver como la yegua gesticulaba un movimiento propio de los vaqueros del oeste. Sin pensárselo dos veces, la bailarina cogió el lazo y empezó a girarlo en el aire, intentando en cada momento que este no cayera. Tras varios segundos, Destello Carmesí siguió contoneando sus cuervas al ritmo de la música y al son de la soga.
Por un momento sintió que se mareaba, no se desequilibró en ningún momento pero, extrañas voces se empezaron a mezclar en su cabeza. El don de Val se había activado sin su consentimiento y, ahora, todos los presentes, tanto machos como hembras, eran incapaces de ocultar sus secretos más profundos.
“No quiero acercarme a él” escuchó la voz de Miki, una vaca que llevaba copas de un lado a otro del burdel.
“Qué buena estás nena,…” escuchó la voz de Terac, el cual mantenía sus manos ocupadas bajo la mesa “Una pena que seas intocable”
“Mírala,… acaba de llegar y ya están vaciando sus bolsillos por ella” Lera, una oveja que hacía un espectáculo con abanicos, se mantenía apoyada en la entrada del burdel fulminando con la mirada a Destello Carmesí.
“Los cristales del oeste son míos” escuchó una voz que le era familiar
“Cuatro días y habremos terminado”
Destello Carmesí sintió un escalofrío por su cuerpo, un toque de terror. Buscó a algún hombre que le resultara familiar pero, las luces no era lo suficientemente potentes como para dejarle explorar con detenimiento. Nil estaba preso por culpa del ladrón, Ternan podría ser destruida y ella no podía hacer nada, no en ese preciso instante. No supo si era Capi Rosa Blanca o Destello carmesí la que no pudo aguantarse las lágrimas y empezó a llorar. Habían sido demasiadas emociones, incluso el rostro de Tanuki se dibujaba ahora en su rostro. Empezó a sentirse sola, abandonada, desprotegida…
“Es como cuando yo empecé a bailar” pensó Penélope
“Necesito tocarla…” escuchó la voz de un macho, cerca, demasiado cerca.
-¡Alto!-gritó Ysergrin que aparecía detrás de Destello Carmesí y agarraba del cuello a un toro que se había acercado demasiado a ella-¡Sigue las normas o márchate Proton!
-¡Tu no me das órdenes!-gritó el toro.
La música se detuvo, las luces volvieron a la normalidad y el estruendo de una botella rompiéndose cambió por completo el ambiente del lugar. Proton tenía entre sus manos una botella de cristal partida a la mitad, cuya parte cortante apuntaba la cara del burro.
Penélope se apresuró a recoger a Destello Carmesí entre sus brazos, la abrazó y llevó su rostro a su pecho, no quería que nadie viera aquel rostro asustado y lloroso. Susurró palabras de tranquilidad que le decían que no se preocupara, que todo estaba bien.
-Separa tus manos de mi hijo-habló Yasima que le apuntaba con una escopeta-Aleja tus herraduras de mi casa o utilizaré tus sesos como barniz.
Proton soltó la botella y se alejó hasta desaparecer a través de la puerta del burdel. Yasima bajó el arma y miró con detenimiento a los presentes. Esbozó una sonrisa y se sacudió la melena negra.
-Ronda de la casa para todos ¡Miki dales lo que quieran!-habló Yasima mientras se acercaba a Destello Carmesi con una bolsa de monedas-Será suficiente para sacar a tu amigo de la prisión. Mañana hablaremos con Horsy. Enorabuhena.
Después desapareció con Ysergrin a través de las escaleras. Capi observó la bolsa que descansaba en sus manos y esbozó una sonrisa. De repente, recordó el motivo de sus lágrimas, alguien había robado los cristales del oeste, estaba poniendo en peligro la vida de los galopadores y había dejado que fueran acusados falsamente. ¿Qué había de los que habían sido ejecutados con anterioridad?
La noche no duró demasiado, algunos machos subieron a las habitaciones con alguna de las bailarinas y, dos horas después el burdel de Yasima estaba totalmente vacío. Lera se acercó a la panda, que se encontraba en la barra tomándose un refresco.
-Enhorabuena-dijo la oveja, que había cogido un pañuelo y secaba las lágrimas de Capi-Para ser la primera vez has estado fascinante.
-Gracias…-habló ella nerviosa de recibir alguna muestra más de envidia-Te he visto bailar, lo haces muy bien…
-Los abanicos no llaman mucho la atención por estas tierras.
-Cámbialo por dos revólveres y tendrás a los galopadores a tus pies-ambas rompieron a reír.
-No creo que hayas hecho eso de lo que te acusan-habló Lera-Tranquila, pronto se solucionará.
Penélope recogió a Capi y la llevó a una de las habitaciones. La ayudó a quitarse el cuero y la vistió con un camisón blanco. Tumbadas en la cama, mirando al techo, empezaron a hablar como si fueran amigas de toda la vida.
-Descansa-habló la yegua mientras jugueteaba con los mechones rojos de la panda-Mañana tu amigo será libre.
Capi Rosa Blanca fingió conciliar un profundo sueño, ocultó su intranquilidad y se concentró en el uso de su poder. Visualizó la prisión y, antes de que pudiera darse cuenta, su proyección astral se encontraba allí con las manos apoyadas en las rejas.
En la comisaría no había nadie, estaba completamente vacía, como si la ley no actuara por la noche. Capi golpeó los barrotes intentando llamar la atención de su hermano, el cual se mantenía dormido, apoyado en la pared, sentado en el suelo, con su cabeza oculta tras sus rodillas.
-¡Nil!-susurró-¡Despierta Nil!
-Está cansado-habló una voz serpenteante y dolida.
Capi dirigió sus ojos rojos a la celda, que una vez ella había ocupado, y se percató de un individuo que había pasado desapercibido. Set rataba de un macho, una serpiente de escamas rosadas con un brillante cuerno en su frente, su cuerpo de reptil se mantenía alrededor de si mismo, como si se estuviera abrigando.
-¡¿Quién eres?!-se asustó ella.
-Le han traído esta mañana-habló Nil con una voz que no parecía la suya. Su tono parecía estar tocado por el dolor y la desesperación-Ha sido acusado por el robo de los malditos cristales.
-¡Hermano!-habló ella-Tengo que contarte muchas cosas. Mañana serás libre…
-Me alegro…-dijo Nil sin entusiasmo.
De pronto, el panda cayó boca abajo sobre el suelo, su kimono estaba completamente roto y lo que vio Capi provocó que sus lágrimas salieran disparadas de sus ojos. La sangre recorría la espalda de su hermano, varias líneas rectas formaban heridas en ella como si alguien le hubiera golpeado con un látigo.
-Ha sido nuestro castigo-habló la serpiente mientras mostraba su espalda herida de la misma forma-O parte de él. Quieren matarnos,… por algo que no hicimos.
-Se repetirá la historia-habló Capi alterada-Han sido ejecutados otros por lo mismo… ¡Se acabó!-golpeó los barrotes con fuerza-¡Tengo el dinero suficiente para comprar tu inocencia Nil!-después miró a la serpiente-Conseguiré salvarte,… te lo prometo…
-Me llamo Hope-dijo la serpiente sacando su mano a través de los barrotes.
-Capi-habló ella apretando su mano con la de Hope. Miró a Nil, de nuevo no pudo contener las lágrimas-Pagarán por lo que te han hecho. Solo aguanta un poco más.
La proyección astral salió a través de la puerta de la comisaria, observó la ciudad iluminada por faroles y se aseguró de que nadie la viera. Todo era extraño, no había nadie por las calles de la ciudad, ni siquiera miembros de las fuerzas del sheriff patrullando por si ocurría algo. De repente, Capi escuchó el sonido de un tren, se movió con velocidad ocultándose para no ser vista, aunque no hubiera nadie, no aseguraba que pudiera ser descubierta.
Las casas fueron pasando desapercibidas, incluso llegó a ver el burdel de Yasima. Era uno de los edificios más grandes de la ciudad, con un gran balcón repleto de luces y un letrero luminoso en donde se podía leer el nombre de: Casa Yasima. La comisaría no era demasiado grande pero, la casa del sheriff parecía estar colocada en la parte más céntrica de la ciudad, alta y antigua, era un lugar desde el que se podía vigilar a los galopadores sin problema alguno. Un salón de juegos, un hotel y un comercio, fueron algunos de los edificios a los que Capi puso especial atención.
Y al final, en la parte más alejada del Desierto de los Galopadores, se encontraba la estación de tren. Un edificio no muy grande repleto de taquillas y con una recepción empolvada. Un lugar que parecía no haber sido utilizado en mucho tiempo.
Capi se sentía ridícula, su proyección astral también vestía el camisón y caminaba descalza, lo cual no era un problema porque en Ternan era una tradición lo de no usar calzado. Su mente se debatía entre dos estados: el primero era la tranquilidad, podía hacer desaparecer la proyección astral de dos formas (quitándose la vida o regresando junto a ella), en caso de emergencia siempre se podía suicidar; el segundo estado erala intranquilidad, aquella noche había ganado cierta fama entre los galopadores, ser descubierta significaría muchos problemas.
El tren había parado frente a la estación, el humo que emergía de su primer vagón era suficiente como para formar una tenue neblina capaz de ocultar los numerosos individuos que habían desembarcado del vehículo.
-El plan sigue en pie-habló la misma voz que había escuchado en el burdel, el ladrón de los cristales del oeste-Nadie sospecha nada.
Eran más de ocho, incluso Capi podría decir que habían llegado más de diez. No distinguía sus razas ni sus rostros, pero nada de lo que estaba presenciando pintaba bien, los galopadores iban a tener problemas y ella no podía hacer nada para evitarlo.
-Estoy harta de no poder ayudar-se dijo para si misma.
Su mente volvió a ser atacada por imágenes de sus recuerdos. La muerte de Tanuki, las heridas de Nil, las falsas acusaciones, la posible sentencia de Hope,… Eran demasiadas cosas y no podía quedarse parada, al menos, tenía que descubrir el rostro del traidor.
Sigilosa, se arrastró por la pared exterior de la estación, acercándose lentamente al grupo que buscaban la destrucción de los galopadores. El humo seguía tan espeso como molesto y, aunque le sirviera para ocultar su propia presencia, era elemental el descubrir el dueño de la voz.
-Quedan tres días-dijo de nuevo-Mañana actuaremos, no podemos perder más el tiempo.
Los pies descalzos de Capi se toparon con una tabla de madera vieja, la cual empezó a resquebrajarse cuando la piso provocando un estruendo de sonido. La proyección astral se detuvo un momento y le rezó al dios dragón porque no hubiera sido descubierta, pero las plegarias no llevaron a nada.
-¿Quién anda ahí?
Los individuos empezaron a moverse y Capi se vio obligada a correr. Los edificios ocultaban su presencia pero no el rastro de sus huellas. Tenía que escapar, fuera como fuese, tenía que dejarlos atrás. Poco a poco los extraños se fueron acercando más y más a ella, seguramente lo único que podrían ver era una silueta con camisón recorriendo las calles de la ciudad cual fantasma de cuento de terror.
Alterada por la carrera y viendo peligrar su identidad, Capi, acabó fuera del Desierto de los Galopadores, rodeada por cactus y grandes barrancos, sus perseguidores no se daban por vencido. Entonces tuvo que hacerlo, se acercó a uno de los barrancos y saltó, lo hizo como si lo hubiera hecho durante toda su vida. Abrió sus brazos a merced del viento y formó la silueta de un ángel pelo rojo. La caída duró varios segundos, y de pronto, su cuerpo estalló contra el suelo.
-¡Aaaaaaaaaah!-gritó Destello Carmesí desde la cama mientras un dolor se repartía por todo su cuerpo.
-¿Estás bien?-se alarmó Penélope asustada-Tranquila,… ha sido solo una pesadilla.
-Tienes razón-se calmó-¿Puedo preguntarte algo?
Entonces se hizo el silencio, la yegua se levantó para encender la lámpara y observó el rostro asustado de su acompañante. Para su sorpresa la nariz de Destello Carmesí sangraba y el sudor se repartía por todo su cuerpo. Penélope tocó su frente y sintió como ardía en calor.
-Has enfermado-comentó-Avisaré a las chicas para que te preparen un baño caliente.
-¿Hay trenes en la ciudad?-habló Capi con una voz fría y dolorida.
-Había-habló la yegua mientras se cubría con una bata de hilo azul-Se quitó el servicio de tren hace meses. Hubo un accidente que trajo pérdidas muy importantes para todos. Desde ese momento Horsy no ha vuelto a ser el mismo.
Gracias, de nuevo, a la gente que me sigue y por la que, en su totalidad, escribo esto. Me gustaría que siguieses conmigo, he tenido unos días bastante copiosos, he estado ocupado y no he tenido tiempo para escribir.
Hoy incluso me planteé el seguir escribiendo Valrein. Es una historia que me gusta, pero últimamente no me siento demasiado furry, no se si este es mi lugar.
A los que no me conozcan, mis historias cuentan, de una manera u otra, mis vivencias. Incluso esta, que narra mi vida en el furry fandom de una forma un poco indirecta. He tenido problemas con algunas personillas de mi entorno, amigos furry (que no voy a nombrar) y he llegado a dejar apartada esta historia. Creo que seguiré, pero no estoy seguro. Espero que lo comprendais. Os quiero
Nil Panses
NilPanses
Capi Rosa Blanca
capi-panda
General Ysergrin
Ysergrin
Sheriff Horsy
horsyboyspain
Penélpole
capi-panda
Yasima
Ysergrin
Oterry de Alreos
Oterry
PD: Este dibujo es Penélope, la yegua blanca. Es el alter de Capi-panda, a la cual tengo mucho cariño y extraño muy a menudo. Espero que no te moleste el que tu alter salga en mi novela, queria agradecerte de alguna manera los dibujos que me has hecho y el haber estado ahí cuando más lo he necesitado. Si lo deseas, puedo suprimir a penélope de esta historia, cambiarlo por alguien imaginario, solo dimelo. 1 abrazo.
La música se detuvo durante unos momentos, Penélope había salido al escenario.
El público se había quedado estupefacto. El burdel de Yasima estaba atestado de galopadores, animales de diversas especies, incluso visitantes de otras ciudades, habían venido únicamente para degustar las delicias que el desierto les ponía en la punta de la lengua.
-¡¿A ver cuando cabalgamos juntos?!-se escuchó a un oso pardo que había bebido más de seis tequilas.
-Terac, cariño, si quieres probar carne con clase deberás de empeñar tu casa-dijo la yegua y, de pronto, todo el burdel rompió a reír.
Se respiraba un ambiente familiar, como si esos machos visitaran el burdel, noche tras noche, como si fuera la única diversión del Desierto de los Galopadores. No era la única, y todos lo sabían, pero quizá fuera la mejor.
-Hoy es una noche especial-habló Penélope-Las estrellas brillan con más poder, la luna está llena,…-los machos empezaron a aullar con guasa. La yegua alzó la voz para ser escuchada incluso por encima de ellos – ¡Hoy ha caído una estrella del cielo¡-y en cuanto recuperó la atención siguió en un tono elegante y sensual- Proveniente de las tierras más sagradas del oriente, en donde las mujeres ocultan su cuerpo tras ropas de seda y sombrillas de madera…
-¡Déjame quitarle la seda con los dientes!-habló un jabalí blanco.
-¡Preparad vuestros bolsillos!-anunció la yegua-¡Porqué esta noche quedareis asombrados por el Destello Carmesí!
Todas las luces del burdel se dirigieron al escenario para alumbrar el paso nervioso de Capi, la cual se había quedado totalmente cegada por los focos. Lentamente el brillo se fue volviendo más tenue hasta solo alumbrar su silueta y, antes de que empezara a sonar la música, Destello Carmesí estaba brillando como estrella roja.
Kara, una provocativa serpiente marrón, empezó a tocar el piano con un arte envidiable. La música sonaba ligeramente sensual hasta que, segundos después se tornó rock. Destello Carmesí empezó a moverse ligeramente, no sabía qué hacer, así que empezó a imitar movimientos que había visto a las hembras de Yasima con anterioridad.
Se agarró a la barra que había en el escenario y empezó a dar vueltas solo sujetaba por su pierna derecha. Las manos en alto y sus cabellos a merced de sus propias sacudidas. Estaba nerviosa, ruborizada y extremadamente confusa, pero no se notaba, los machos no se estaban fijando en su expresión, solo observaban como se movía su trasero, su cintura y sus pechos.
Penélope le lanzó una soga atada a modo de lazo, en la oscuridad, Destello Carmesí pudo ver como la yegua gesticulaba un movimiento propio de los vaqueros del oeste. Sin pensárselo dos veces, la bailarina cogió el lazo y empezó a girarlo en el aire, intentando en cada momento que este no cayera. Tras varios segundos, Destello Carmesí siguió contoneando sus cuervas al ritmo de la música y al son de la soga.
Por un momento sintió que se mareaba, no se desequilibró en ningún momento pero, extrañas voces se empezaron a mezclar en su cabeza. El don de Val se había activado sin su consentimiento y, ahora, todos los presentes, tanto machos como hembras, eran incapaces de ocultar sus secretos más profundos.
“No quiero acercarme a él” escuchó la voz de Miki, una vaca que llevaba copas de un lado a otro del burdel.
“Qué buena estás nena,…” escuchó la voz de Terac, el cual mantenía sus manos ocupadas bajo la mesa “Una pena que seas intocable”
“Mírala,… acaba de llegar y ya están vaciando sus bolsillos por ella” Lera, una oveja que hacía un espectáculo con abanicos, se mantenía apoyada en la entrada del burdel fulminando con la mirada a Destello Carmesí.
“Los cristales del oeste son míos” escuchó una voz que le era familiar
“Cuatro días y habremos terminado”
Destello Carmesí sintió un escalofrío por su cuerpo, un toque de terror. Buscó a algún hombre que le resultara familiar pero, las luces no era lo suficientemente potentes como para dejarle explorar con detenimiento. Nil estaba preso por culpa del ladrón, Ternan podría ser destruida y ella no podía hacer nada, no en ese preciso instante. No supo si era Capi Rosa Blanca o Destello carmesí la que no pudo aguantarse las lágrimas y empezó a llorar. Habían sido demasiadas emociones, incluso el rostro de Tanuki se dibujaba ahora en su rostro. Empezó a sentirse sola, abandonada, desprotegida…
“Es como cuando yo empecé a bailar” pensó Penélope
“Necesito tocarla…” escuchó la voz de un macho, cerca, demasiado cerca.
-¡Alto!-gritó Ysergrin que aparecía detrás de Destello Carmesí y agarraba del cuello a un toro que se había acercado demasiado a ella-¡Sigue las normas o márchate Proton!
-¡Tu no me das órdenes!-gritó el toro.
La música se detuvo, las luces volvieron a la normalidad y el estruendo de una botella rompiéndose cambió por completo el ambiente del lugar. Proton tenía entre sus manos una botella de cristal partida a la mitad, cuya parte cortante apuntaba la cara del burro.
Penélope se apresuró a recoger a Destello Carmesí entre sus brazos, la abrazó y llevó su rostro a su pecho, no quería que nadie viera aquel rostro asustado y lloroso. Susurró palabras de tranquilidad que le decían que no se preocupara, que todo estaba bien.
-Separa tus manos de mi hijo-habló Yasima que le apuntaba con una escopeta-Aleja tus herraduras de mi casa o utilizaré tus sesos como barniz.
Proton soltó la botella y se alejó hasta desaparecer a través de la puerta del burdel. Yasima bajó el arma y miró con detenimiento a los presentes. Esbozó una sonrisa y se sacudió la melena negra.
-Ronda de la casa para todos ¡Miki dales lo que quieran!-habló Yasima mientras se acercaba a Destello Carmesi con una bolsa de monedas-Será suficiente para sacar a tu amigo de la prisión. Mañana hablaremos con Horsy. Enorabuhena.
Después desapareció con Ysergrin a través de las escaleras. Capi observó la bolsa que descansaba en sus manos y esbozó una sonrisa. De repente, recordó el motivo de sus lágrimas, alguien había robado los cristales del oeste, estaba poniendo en peligro la vida de los galopadores y había dejado que fueran acusados falsamente. ¿Qué había de los que habían sido ejecutados con anterioridad?
La noche no duró demasiado, algunos machos subieron a las habitaciones con alguna de las bailarinas y, dos horas después el burdel de Yasima estaba totalmente vacío. Lera se acercó a la panda, que se encontraba en la barra tomándose un refresco.
-Enhorabuena-dijo la oveja, que había cogido un pañuelo y secaba las lágrimas de Capi-Para ser la primera vez has estado fascinante.
-Gracias…-habló ella nerviosa de recibir alguna muestra más de envidia-Te he visto bailar, lo haces muy bien…
-Los abanicos no llaman mucho la atención por estas tierras.
-Cámbialo por dos revólveres y tendrás a los galopadores a tus pies-ambas rompieron a reír.
-No creo que hayas hecho eso de lo que te acusan-habló Lera-Tranquila, pronto se solucionará.
Penélope recogió a Capi y la llevó a una de las habitaciones. La ayudó a quitarse el cuero y la vistió con un camisón blanco. Tumbadas en la cama, mirando al techo, empezaron a hablar como si fueran amigas de toda la vida.
-Descansa-habló la yegua mientras jugueteaba con los mechones rojos de la panda-Mañana tu amigo será libre.
Capi Rosa Blanca fingió conciliar un profundo sueño, ocultó su intranquilidad y se concentró en el uso de su poder. Visualizó la prisión y, antes de que pudiera darse cuenta, su proyección astral se encontraba allí con las manos apoyadas en las rejas.
En la comisaría no había nadie, estaba completamente vacía, como si la ley no actuara por la noche. Capi golpeó los barrotes intentando llamar la atención de su hermano, el cual se mantenía dormido, apoyado en la pared, sentado en el suelo, con su cabeza oculta tras sus rodillas.
-¡Nil!-susurró-¡Despierta Nil!
-Está cansado-habló una voz serpenteante y dolida.
Capi dirigió sus ojos rojos a la celda, que una vez ella había ocupado, y se percató de un individuo que había pasado desapercibido. Set rataba de un macho, una serpiente de escamas rosadas con un brillante cuerno en su frente, su cuerpo de reptil se mantenía alrededor de si mismo, como si se estuviera abrigando.
-¡¿Quién eres?!-se asustó ella.
-Le han traído esta mañana-habló Nil con una voz que no parecía la suya. Su tono parecía estar tocado por el dolor y la desesperación-Ha sido acusado por el robo de los malditos cristales.
-¡Hermano!-habló ella-Tengo que contarte muchas cosas. Mañana serás libre…
-Me alegro…-dijo Nil sin entusiasmo.
De pronto, el panda cayó boca abajo sobre el suelo, su kimono estaba completamente roto y lo que vio Capi provocó que sus lágrimas salieran disparadas de sus ojos. La sangre recorría la espalda de su hermano, varias líneas rectas formaban heridas en ella como si alguien le hubiera golpeado con un látigo.
-Ha sido nuestro castigo-habló la serpiente mientras mostraba su espalda herida de la misma forma-O parte de él. Quieren matarnos,… por algo que no hicimos.
-Se repetirá la historia-habló Capi alterada-Han sido ejecutados otros por lo mismo… ¡Se acabó!-golpeó los barrotes con fuerza-¡Tengo el dinero suficiente para comprar tu inocencia Nil!-después miró a la serpiente-Conseguiré salvarte,… te lo prometo…
-Me llamo Hope-dijo la serpiente sacando su mano a través de los barrotes.
-Capi-habló ella apretando su mano con la de Hope. Miró a Nil, de nuevo no pudo contener las lágrimas-Pagarán por lo que te han hecho. Solo aguanta un poco más.
La proyección astral salió a través de la puerta de la comisaria, observó la ciudad iluminada por faroles y se aseguró de que nadie la viera. Todo era extraño, no había nadie por las calles de la ciudad, ni siquiera miembros de las fuerzas del sheriff patrullando por si ocurría algo. De repente, Capi escuchó el sonido de un tren, se movió con velocidad ocultándose para no ser vista, aunque no hubiera nadie, no aseguraba que pudiera ser descubierta.
Las casas fueron pasando desapercibidas, incluso llegó a ver el burdel de Yasima. Era uno de los edificios más grandes de la ciudad, con un gran balcón repleto de luces y un letrero luminoso en donde se podía leer el nombre de: Casa Yasima. La comisaría no era demasiado grande pero, la casa del sheriff parecía estar colocada en la parte más céntrica de la ciudad, alta y antigua, era un lugar desde el que se podía vigilar a los galopadores sin problema alguno. Un salón de juegos, un hotel y un comercio, fueron algunos de los edificios a los que Capi puso especial atención.
Y al final, en la parte más alejada del Desierto de los Galopadores, se encontraba la estación de tren. Un edificio no muy grande repleto de taquillas y con una recepción empolvada. Un lugar que parecía no haber sido utilizado en mucho tiempo.
Capi se sentía ridícula, su proyección astral también vestía el camisón y caminaba descalza, lo cual no era un problema porque en Ternan era una tradición lo de no usar calzado. Su mente se debatía entre dos estados: el primero era la tranquilidad, podía hacer desaparecer la proyección astral de dos formas (quitándose la vida o regresando junto a ella), en caso de emergencia siempre se podía suicidar; el segundo estado erala intranquilidad, aquella noche había ganado cierta fama entre los galopadores, ser descubierta significaría muchos problemas.
El tren había parado frente a la estación, el humo que emergía de su primer vagón era suficiente como para formar una tenue neblina capaz de ocultar los numerosos individuos que habían desembarcado del vehículo.
-El plan sigue en pie-habló la misma voz que había escuchado en el burdel, el ladrón de los cristales del oeste-Nadie sospecha nada.
Eran más de ocho, incluso Capi podría decir que habían llegado más de diez. No distinguía sus razas ni sus rostros, pero nada de lo que estaba presenciando pintaba bien, los galopadores iban a tener problemas y ella no podía hacer nada para evitarlo.
-Estoy harta de no poder ayudar-se dijo para si misma.
Su mente volvió a ser atacada por imágenes de sus recuerdos. La muerte de Tanuki, las heridas de Nil, las falsas acusaciones, la posible sentencia de Hope,… Eran demasiadas cosas y no podía quedarse parada, al menos, tenía que descubrir el rostro del traidor.
Sigilosa, se arrastró por la pared exterior de la estación, acercándose lentamente al grupo que buscaban la destrucción de los galopadores. El humo seguía tan espeso como molesto y, aunque le sirviera para ocultar su propia presencia, era elemental el descubrir el dueño de la voz.
-Quedan tres días-dijo de nuevo-Mañana actuaremos, no podemos perder más el tiempo.
Los pies descalzos de Capi se toparon con una tabla de madera vieja, la cual empezó a resquebrajarse cuando la piso provocando un estruendo de sonido. La proyección astral se detuvo un momento y le rezó al dios dragón porque no hubiera sido descubierta, pero las plegarias no llevaron a nada.
-¿Quién anda ahí?
Los individuos empezaron a moverse y Capi se vio obligada a correr. Los edificios ocultaban su presencia pero no el rastro de sus huellas. Tenía que escapar, fuera como fuese, tenía que dejarlos atrás. Poco a poco los extraños se fueron acercando más y más a ella, seguramente lo único que podrían ver era una silueta con camisón recorriendo las calles de la ciudad cual fantasma de cuento de terror.
Alterada por la carrera y viendo peligrar su identidad, Capi, acabó fuera del Desierto de los Galopadores, rodeada por cactus y grandes barrancos, sus perseguidores no se daban por vencido. Entonces tuvo que hacerlo, se acercó a uno de los barrancos y saltó, lo hizo como si lo hubiera hecho durante toda su vida. Abrió sus brazos a merced del viento y formó la silueta de un ángel pelo rojo. La caída duró varios segundos, y de pronto, su cuerpo estalló contra el suelo.
-¡Aaaaaaaaaah!-gritó Destello Carmesí desde la cama mientras un dolor se repartía por todo su cuerpo.
-¿Estás bien?-se alarmó Penélope asustada-Tranquila,… ha sido solo una pesadilla.
-Tienes razón-se calmó-¿Puedo preguntarte algo?
Entonces se hizo el silencio, la yegua se levantó para encender la lámpara y observó el rostro asustado de su acompañante. Para su sorpresa la nariz de Destello Carmesí sangraba y el sudor se repartía por todo su cuerpo. Penélope tocó su frente y sintió como ardía en calor.
-Has enfermado-comentó-Avisaré a las chicas para que te preparen un baño caliente.
-¿Hay trenes en la ciudad?-habló Capi con una voz fría y dolorida.
-Había-habló la yegua mientras se cubría con una bata de hilo azul-Se quitó el servicio de tren hace meses. Hubo un accidente que trajo pérdidas muy importantes para todos. Desde ese momento Horsy no ha vuelto a ser el mismo.
Gracias, de nuevo, a la gente que me sigue y por la que, en su totalidad, escribo esto. Me gustaría que siguieses conmigo, he tenido unos días bastante copiosos, he estado ocupado y no he tenido tiempo para escribir.
Hoy incluso me planteé el seguir escribiendo Valrein. Es una historia que me gusta, pero últimamente no me siento demasiado furry, no se si este es mi lugar.
A los que no me conozcan, mis historias cuentan, de una manera u otra, mis vivencias. Incluso esta, que narra mi vida en el furry fandom de una forma un poco indirecta. He tenido problemas con algunas personillas de mi entorno, amigos furry (que no voy a nombrar) y he llegado a dejar apartada esta historia. Creo que seguiré, pero no estoy seguro. Espero que lo comprendais. Os quiero
Nil Panses
NilPansesCapi Rosa Blanca
capi-pandaGeneral Ysergrin
YsergrinSheriff Horsy
horsyboyspainPenélpole
capi-pandaYasima
YsergrinOterry de Alreos
OterryPD: Este dibujo es Penélope, la yegua blanca. Es el alter de Capi-panda, a la cual tengo mucho cariño y extraño muy a menudo. Espero que no te moleste el que tu alter salga en mi novela, queria agradecerte de alguna manera los dibujos que me has hecho y el haber estado ahí cuando más lo he necesitado. Si lo deseas, puedo suprimir a penélope de esta historia, cambiarlo por alguien imaginario, solo dimelo. 1 abrazo.
Category Story / Fantasy
Species Unspecified / Any
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Si quieres me pongo en plan cabrón a decirte las cosas xDDD Pues mira por donde!
"Los pies descalzos de Capi se toparon con una tabla de madera vieja, la cual empezó a resquebrajarse cuando la piso provocando un estruendo de sonido."
Lo subrayado es redundante (y excesivo, los estruendos lo hacen un motor de avión o una bomba, macho). Y en pisó, le falta una tide. Aunque se entiende mejor si omites lo de "cuando la pisó". Quedando al final:
"Los pies descalzos de Capi se toparon con una tabla de madera vieja, la cual se resquebrajó con un crujido"
Chúpate esaa...
"Los pies descalzos de Capi se toparon con una tabla de madera vieja, la cual empezó a resquebrajarse cuando la piso provocando un estruendo de sonido."
Lo subrayado es redundante (y excesivo, los estruendos lo hacen un motor de avión o una bomba, macho). Y en pisó, le falta una tide. Aunque se entiende mejor si omites lo de "cuando la pisó". Quedando al final:
"Los pies descalzos de Capi se toparon con una tabla de madera vieja, la cual se resquebrajó con un crujido"
Chúpate esaa...
Ahhhh... grr cabrón... me has dado esperanzas *zarpazo*.
Pd: Estoy pensando en registrarme en SoFurry para que cuando llegue el momento en el que termine mi novelilla "musica de aleluya" subirla en el mayor número de lugares posibles. ¿Qué opinas tú de ese sitio? ¿Se lee en Español ahí? Hm.
Pd: Estoy pensando en registrarme en SoFurry para que cuando llegue el momento en el que termine mi novelilla "musica de aleluya" subirla en el mayor número de lugares posibles. ¿Qué opinas tú de ese sitio? ¿Se lee en Español ahí? Hm.
no lo sé T^T no conozco muchas editoriales. Esta es mi primera novela furry y, la verdad, me sorprende la aceptación que he tenido. Todo el mundo me sigue animando y, los que iban dispuestos a criticarla, han acabado enganchados xDD
Circulo Rojo, Anaya,... estas editoriales se pusieron en contacto conmigo para darme presupuestos y eso. Pero aun no tengo el dinero suficiente como para publicar. Asi que, en cuanto lo tenga, publicaré una de mis 2 recientes novelas acabadas. Danza de Máscaras o Divas de Sangre. Aunque ambas son la primera parte de una saga de 2 o 3 libros, depende de como le de :3
Circulo Rojo, Anaya,... estas editoriales se pusieron en contacto conmigo para darme presupuestos y eso. Pero aun no tengo el dinero suficiente como para publicar. Asi que, en cuanto lo tenga, publicaré una de mis 2 recientes novelas acabadas. Danza de Máscaras o Divas de Sangre. Aunque ambas son la primera parte de una saga de 2 o 3 libros, depende de como le de :3
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