Capitulo2.- “la danza de las llamas”
Aunque la destrucción de los perros de tindalos no había sido culpa suya. Maxi, antiguo guardián de las puertas del paraíso ahora enfrentaba la ira del diablo mismo.
Oblivion, héroe del Reino de Uldra, nunca había entregado nada sin pelear, sabia que enfrentaría el castigo por matar a las mascotas del señor del infierno, pero no permitiría que otros pagaran por sus actos.
Mientras Silver pronunciaba su discurso de destrucción y dolor, el joven esclavo que se encontraba encadenado a su trono se ponía de pie al tiempo que todo su cuerpo comenzaba a cubrirse de llamas incandescentes, derritiendo la cadena que lo ataba.
-se lo que viene a continuación- decía Obli mientras ponía su mano en el tatuaje de su pecho dispuesto a sacar su espada -Maxi, antes dijiste que serias capaz de ir al infierno por esa persona. Ahora te pregunto, que estarías dispuesto a hacer por verle de nuevo?-. -todo- respondió el conejo. -yo también- respondió el espadachín al tiempo que sacaba la enorme espada del interior de su cuerpo, la adrenalina de la batalla ya cubría su rostro. El esclavo de fuego del diablo ya se encontraba listo para destruir a su oponente, solo hacia falta la orden. -muéstrales el verdadero significado del dolor- ordeno el elegante señor del infierno.
Oblivion hubiera esperado que su contrincante arremetiera furioso contra el, pero en ves eso comenzó a ejecutar un delicado baile; los movimientos de su cuerpo semidesnudo eran acompañados por ráfagas ígneas que podrían derretir la mismísima roca. Como si se tratara de algún objeto sólido las llamas eran cortadas por la espada del guerrero felino, intentando que ninguna de ellas alcanzara al conejo rosa a sus espaldas. -si solo pudiera acercarme, un solo golpe de mi espada lo dejaría fuera de combate- se decía oblivion a si mismo mientras golpeaba las llamaradas incandescentes. El combate era impresionante, sin embargo era diferente, Obli había peleado muchas batallas y había tenido muchos oponentes; incluso había aprendido a sentir los sentimientos de sus adversarios a través de la pelea, casi siempre eran sentimientos de venganza, ira, deseo de conquista, sentimientos muy poderosos; pero al luchar contra el zorro no podía sentir deseos de lucha ni de sangre, había una extraña sensación como un vacío. -algo esta mal- se dijo a si mismo el espadachín, luego aprovechando una breve pausa de las oleadas de fuego, levanto su espada en el aire mientras recitaba un extraño hechizo en un idioma desconocido, y golpeo el suelo del recinto con el pomo de la enorme mandoble; al hacer esto una poderosa onda expansiva sacudió todo el salón, arrojando a Maxi quien se encontraba detrás de el, y al bailarín de las llamas con quien combatía. Mientras el pequeño zorro intentaba ponerse en pie, oblivion ya había corrido hasta donde se encontraba, rápidamente quiso envolverse de llamas una ves mas, pero el héroe lo golpeo con fuerza en la nuca dejándolo inconciente. Cuando Obli se acerco al bailarín noto que su mirada no era la de un asesino, había algo en sus ojos como si fuera victima de alguna extraña posesión.
Rápidamente el felino se apresuro a ver a Maxi quien yacía en el suelo por la fuerza de la onda expansiva. -estoy bien- dijo el conejo mientras se ponía de pie y se sacudía el polvo. -lo siento- respondió Obli apenado. Acto seguido de dirigió al zorrito aun inconciente, lo levanto del suelo y lo cargo sobre su hombro, luego en una actitud amenazante apunto su espada al trono del señor del infierno; pero se dio cuenta que ya no había nadie. -Que es lo que quieren?- se escuchaba la voz del diablo como si proviniera de las paredes del recinto. -déjanos ir!- exigió el héroe aun apuntando su espada en pose amenazante. -deja ir a mi esclavo- respondió la voz fantasmal. -si lo quieres de regreso te desafío- Obli agito su espada en el aire. No obtuvo ninguna respuesta. -eso pensé. Ahora déjanos ir!-. Una sombra oscura salio del cuerpo del bailarín esclavo, mientras un sonido hueco inundaba la habitación que comenzaba a ser consumida por una luz cegadora. -juro que esto no se quedara así, nos volveremos a ver “héroe”- alcanzaron a escuchar las amenazas del señor del infierno mientras la luz cegadora daba paso a lo que parecía ser una imponente ciudad de hierro y concreto. Comenzaba a salir el sol en la enorme urbe, Maxi se dejo caer en el suelo como sintiendo un gran alivio, mientras Obli bajaba al zorrito y lo acomodaba en el suelo. -estamos vivos?- pregunto el gato. -eso parece- respondió el conejo rosa. Se encontraban en lo que parecía ser un edificio abandonado en medio de la enorme ciudad, un antiguo letrero de neón en la azotea del edificio escribía la palabra “suerte”. Oblivion guardaba su espada en el tatuaje de su pecho, y Maxi revisaba al bailarín aun inconciente. -bueno señor héroe, creo que es su turno de responder algunas preguntas- dijo el conejo dirigiéndose al personaje de la armadura.
-Estoy de acuerdo- respondió este cerrando los ojos en un gesto de alivio.
-aaah... Mi cabeza- los interrumpió el joven zorro mientras despertaba mareado y confundido por el golpe que había recibido
Fin del capitulo2
continuara en el capitulo 3 "la ciudad del viento"
(still needs translation too) -_-
Aunque la destrucción de los perros de tindalos no había sido culpa suya. Maxi, antiguo guardián de las puertas del paraíso ahora enfrentaba la ira del diablo mismo.
Oblivion, héroe del Reino de Uldra, nunca había entregado nada sin pelear, sabia que enfrentaría el castigo por matar a las mascotas del señor del infierno, pero no permitiría que otros pagaran por sus actos.
Mientras Silver pronunciaba su discurso de destrucción y dolor, el joven esclavo que se encontraba encadenado a su trono se ponía de pie al tiempo que todo su cuerpo comenzaba a cubrirse de llamas incandescentes, derritiendo la cadena que lo ataba.
-se lo que viene a continuación- decía Obli mientras ponía su mano en el tatuaje de su pecho dispuesto a sacar su espada -Maxi, antes dijiste que serias capaz de ir al infierno por esa persona. Ahora te pregunto, que estarías dispuesto a hacer por verle de nuevo?-. -todo- respondió el conejo. -yo también- respondió el espadachín al tiempo que sacaba la enorme espada del interior de su cuerpo, la adrenalina de la batalla ya cubría su rostro. El esclavo de fuego del diablo ya se encontraba listo para destruir a su oponente, solo hacia falta la orden. -muéstrales el verdadero significado del dolor- ordeno el elegante señor del infierno.
Oblivion hubiera esperado que su contrincante arremetiera furioso contra el, pero en ves eso comenzó a ejecutar un delicado baile; los movimientos de su cuerpo semidesnudo eran acompañados por ráfagas ígneas que podrían derretir la mismísima roca. Como si se tratara de algún objeto sólido las llamas eran cortadas por la espada del guerrero felino, intentando que ninguna de ellas alcanzara al conejo rosa a sus espaldas. -si solo pudiera acercarme, un solo golpe de mi espada lo dejaría fuera de combate- se decía oblivion a si mismo mientras golpeaba las llamaradas incandescentes. El combate era impresionante, sin embargo era diferente, Obli había peleado muchas batallas y había tenido muchos oponentes; incluso había aprendido a sentir los sentimientos de sus adversarios a través de la pelea, casi siempre eran sentimientos de venganza, ira, deseo de conquista, sentimientos muy poderosos; pero al luchar contra el zorro no podía sentir deseos de lucha ni de sangre, había una extraña sensación como un vacío. -algo esta mal- se dijo a si mismo el espadachín, luego aprovechando una breve pausa de las oleadas de fuego, levanto su espada en el aire mientras recitaba un extraño hechizo en un idioma desconocido, y golpeo el suelo del recinto con el pomo de la enorme mandoble; al hacer esto una poderosa onda expansiva sacudió todo el salón, arrojando a Maxi quien se encontraba detrás de el, y al bailarín de las llamas con quien combatía. Mientras el pequeño zorro intentaba ponerse en pie, oblivion ya había corrido hasta donde se encontraba, rápidamente quiso envolverse de llamas una ves mas, pero el héroe lo golpeo con fuerza en la nuca dejándolo inconciente. Cuando Obli se acerco al bailarín noto que su mirada no era la de un asesino, había algo en sus ojos como si fuera victima de alguna extraña posesión.
Rápidamente el felino se apresuro a ver a Maxi quien yacía en el suelo por la fuerza de la onda expansiva. -estoy bien- dijo el conejo mientras se ponía de pie y se sacudía el polvo. -lo siento- respondió Obli apenado. Acto seguido de dirigió al zorrito aun inconciente, lo levanto del suelo y lo cargo sobre su hombro, luego en una actitud amenazante apunto su espada al trono del señor del infierno; pero se dio cuenta que ya no había nadie. -Que es lo que quieren?- se escuchaba la voz del diablo como si proviniera de las paredes del recinto. -déjanos ir!- exigió el héroe aun apuntando su espada en pose amenazante. -deja ir a mi esclavo- respondió la voz fantasmal. -si lo quieres de regreso te desafío- Obli agito su espada en el aire. No obtuvo ninguna respuesta. -eso pensé. Ahora déjanos ir!-. Una sombra oscura salio del cuerpo del bailarín esclavo, mientras un sonido hueco inundaba la habitación que comenzaba a ser consumida por una luz cegadora. -juro que esto no se quedara así, nos volveremos a ver “héroe”- alcanzaron a escuchar las amenazas del señor del infierno mientras la luz cegadora daba paso a lo que parecía ser una imponente ciudad de hierro y concreto. Comenzaba a salir el sol en la enorme urbe, Maxi se dejo caer en el suelo como sintiendo un gran alivio, mientras Obli bajaba al zorrito y lo acomodaba en el suelo. -estamos vivos?- pregunto el gato. -eso parece- respondió el conejo rosa. Se encontraban en lo que parecía ser un edificio abandonado en medio de la enorme ciudad, un antiguo letrero de neón en la azotea del edificio escribía la palabra “suerte”. Oblivion guardaba su espada en el tatuaje de su pecho, y Maxi revisaba al bailarín aun inconciente. -bueno señor héroe, creo que es su turno de responder algunas preguntas- dijo el conejo dirigiéndose al personaje de la armadura.
-Estoy de acuerdo- respondió este cerrando los ojos en un gesto de alivio.
-aaah... Mi cabeza- los interrumpió el joven zorro mientras despertaba mareado y confundido por el golpe que había recibido
Fin del capitulo2
continuara en el capitulo 3 "la ciudad del viento"
(still needs translation too) -_-
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