Atardecer en Amistad (Re-Edición 2023) Capitulo 1/Parte 1
El trafico de naves espaciales entre Terra y Chakona, se había fortalecido a lo largo del tiempo. Diferentes compañias ofrecían un servicio de transporte ágil y cómodo, al alcance de todos los bolsillos. La tecnología de hiper velocidad, permitía realizar el viaje entre ambos mundos en apenas quince días, y como era habitual, una de esos transbordadores de pasajeros, se acercaba rápidamente a la órbita de Chakona. A la distancia, la estación orbital, se veía pequeña, en relación al tamaño del planeta, que brillaba en el espacio con un intenso color azul y blanco.
En el interior de la nave, un centenar de pasajeros esperaban ansiosos aterrizar. Algunos de ellos, regresaban de un viaje de negocios o visita a parientes en Terra. Otros, los menos, venían a Chakona por primera vez.
Entre la multitud de criaturas morph, chakats, humanos, y algunos alienigenas de distintas especies, se encontraba un sombrío pasajero proveniente de Unión Sudamericana. Durante el viaje, mantuvo un bajo perfil, tratando de no llamar la atención. De tes clara y cabello castaño oscuro, miraba impaciente a través de la ventanilla, como el planeta Chakona se hacía más grande, a medida que la nave se acercaba a destino.
- Rayos! Por fin llegamos. Ya estaba harto de este encierro…- Comentó en voz baja, mientras las luces parpadeantes de la estación espacial, se filtraban desde el exterior.
- Oh! Ten paciencia cariño, pronto aterrizaremos- dijo sorpresivamente un chakat de pelaje gris oscuro que lo observaba sonriente desde el pasillo. El muchacho le devolvió la mirada extrañado, preguntándose porqué esa criatura intentaba comunicarse con él. No estaba muy a gusto con otras especies que no fueran humanos, asi que sin responder, volteó nuevamente hacia la ventanilla.
- Cómo te llamas?- Insistió el chakat, acomodando su gran cuerpo taurino en un asiento junto a él.
- Eh… Esteban.- Respondió el humano con desgano.
- Gusto en conocerte, Esteban. Yo soy Chakat Liner. Hmmm. Te he observado durante los últimos días del viaje, y me dí cuenta que no participaste en ninguna de las actividades organizadas por la tripulación. ¿No hiciste ningún amigo en la nave?- El muchacho, visiblemente incómodo, se apresuró en responder.
- Vine a Chakona a perfeccionarme como ingeniero. No a hacer amigos, menos con personas de cuatro patas.-
Ante esa respuesta un poco ruda, Liner respondió con humor:
- Oh, ya veo. Je je… Bueno, yo técnicamente tengo seis extremidades. Así que no califico, je je je… Y dime, ¿donde estudiarás?
- Uh?… En el Archipielago Skunktaur, en Dewclaw.
- Que bien! Tengo algunos amigos allá, en New Bletchely. Aunque mi pareja está en Amistad, atendiendo nuestro negocio de comidas y bebidas. Por eso viaje a Terra, para cerrar algunos tratos con proveedores locales. La idea es que expandir el negocio.
- Genial… Me alegro por ustedes- respondió Esteban, fingiendo interés en la conversación. Liner, como todo buen chakat, podía percibir facilmente las emociones de otros seres ineteligentes cercanos. Con su sentido empático, notó un sentimiento de rechazo hacia él y una sutil tristeza en el muchacho, así que se despidió con cortesía para no incomodarlo más.
- Bueno, Esteban. Te deseo mucha suerte en tus estudios. Tail high!
- Adios- Respondió el ingeniero, aliviado de volver a su solitaria zona de confort.
El crucero espacial había tardado cerca de dos semanas en arribar a destino. La tripulación, en su mayoría chakats y morfos, procuraron siempre hacer del viaje una experiencia placentera para todos los pasajeros, organizando divertidas actividades a bordo. Pero Esteban se rehusó a participar en cualquier evento que lo obligara a interactuar con otras personas que no fueran humanos.
“Estimados pasajeros: En pocos minutos más arribaremos al puerto espacial de Amistad en el continente Flinders. Les espera un día soleado y una temperatura de 23 grados Celcius. Esperamos que su viaje con nosotros haya sido de su agrado” Se oyó una voz por los auriculares. El humano se alegró. La ansiedad por respirar aire fresco natural estaba su apogeo. Luego de una leve turbulencia, la nave por fin atravesó la capa de nubes de la alta atmósfera. Y por la ventanilla, Esteban y el resto de los viajeros, pudieron observar, la silueta inconfundible del continente Flinders rodeado de una interminable masa de agua, que cubría la superficie hasta el horizonte.
Transcurridos algunos minutos, el crucero se posó finalmente en la extensa losa del puerto espacial. El corazón de Esteban palpitaba a mil, rebozante de expectativas y nerviosismo. Luego de otros varios minutos de espera, los pasajeros fueron conducidos fuera de la nave por un largo túnel hacia un edificio central. Muchos de ellos se abrazaban y se despedían entre sí, pues en quince días de viaje, no era dificil hacer amigos. Aunque no era el caso del jóven ingeniero.
Al llegar frente a un portal, uno de los recepcionistas chakat empezó a sacar uno por uno a todos los humanos de la fila, para conducirlos a un recinto aparte. Eran como diez personas en total. En aquel sitio, otro chakat, de pelaje celeste claro, ataviado con un impecable uniforme azul, revisaba cuidadosamente las pertenencias y los documentos legales que autorizaban el viaje, haciendo las preguntas de rigor.
- ¿Su nombre es?
- Me llamo Esteban Melinao, Señor… -
El chakat lo miró con el ceño fruncido, pues era muy descortes llamar señor o señora a una criatura hermafrodita.
- Primera vez en Chakona?-
- Sí-
-Hmmm… Hiciste el curso para visitantes?
-Eh?.. No.. No tuve tiempo. Es obligatorio?
-No, pero ahí le hubieran enseñado que la forma correcta de dirigirse a nosotros es Shir-
- Ehhh?.. Lo siento- Dijo Esteban tratando de salir del paso.
- No se preocupe. Es un error muy frecuente de los pasajeros que vienen a Chakona por primera vez. Por lo que veo aquí, es usted estudiante, señor Melinao.
- Sí, estudiante de post título. Vine a hacer un curso de perfeccionamiento de ingeniería en Dewclaw.
- Vaya… Lo felicito. Ha escogido la mejor universidad de la Federación- Dijo el chakat con aire de orgullo.
- Gracias...-
- Sus papeles están en orden. Como es su primera visita a Chakona, nuestro reglamento sanitario indica que debe ser vacunado contra los principales patógenos nocivos para los humanos. Y además, tendrás que permanecer en cuarentena por dos semanas en Amistad.- Agregó el chakat.
- Comprendo – Respondió el muchacho, para luego firmar digitalmente unos documentos de estadía y ser escaneado completamente. Al terminar, el recepcionista llamó por comunicador a otro funcionario del puerto para proseguir.
- Por favor, acompañe usted a mi compañero de trabajo, quien le conducirá al vacunatorio de la enfermería y luego podrá rescatar sus pertenencias en el portal de equipaje sin problemas. Permítame darle la bienvenida a Chakona y a la ciudad de Amistad – Dijo finalmente el chakat saludando a Esteban de mano. Luego de unos minutos, por una puerta lateral, hizo su aparición, una criatura que el muchacho solo conocía por registros bibliográficos y fotografías: Un Renzar.
- Regthar, te encargo al señor Melinao. Es un terrano primerizo. Por favor oriéntalo bien hasta que quede instalado en el hotel. Que tengan un buen día. Tail high!
- No hay problema Shir Orested. Tail High! – Respondió el renzar con una voz profunda.
Esteban quedó estupefacto por el tamaño intimidante y el porte de titán del empleado. Vestía un elegante uniforme celeste claro que contrastaba con el pelaje marrón del rostro y de sus pies descalzos.
-Señor Melinao, mi nombre es Regthar Sivem. Sígame por favor.- Pronunció la criatura, invitando al humano a seguirlo por el corredor. Los Renzar eran una de las especies alienígenas inteligentes miembros de la Federación Estelar, originaria del planeta Grom. Se les conocía en Terra como “osos espaciales” por su similitud a los morfos originados de osos terranos, aunque los renzar no tenían relación alguna con ellos.
Regthar poseía un físico robusto y medía unos dos metros y veinticinco centímetros de estatura. Al caminar, daba grandes zancadas, que le permitían avanzar con rapidez, obligando a los pasajeros más pequeños, como Esteban a apurar el paso.
Tras doblar por un pasillo lateral, finalmente ambos arribaron a un salón más pequeño, donde un mofetauro, en fase femenina, les dió la bienvenida. Vestía un impecable uniforme blanco que, en el torso, dibujaba un escote mostrando sus redondos pechos, junto con la marca típica en forma de pata. Ésta era de color rojo, por lo que Esteban, supo de inmediato que se encontraba frente a un mofetauro telépata.
- Hola, soy la enfermera a cargo de la inmunización de los pasajeros. Bienvenido a Chakona.- Saludó con una sonrisa
Esteban respondió asintiendo, sin dejar observar el atractivo escote de la criatura. Ante la mirada indiscreta del recién llegado, la mofeta sonrió. En ese instante, Regthar, curioso, preguntó:
- ¿Que pasó con Chakat Clawis? No te había visto antes por aquí. Eres nueva, Shir?”
- Oh! No señor. Ella tuvo un asunto importante que atender y me pidió de favor que la reemplazara hoy, aprovechando mi visita a la ciudad. Pero mañana regresaré a mi trabajo habitual en Berdoovia.
-Oh, ya veo. Te deseo un buen día laboral con nosotros.- Respondió el renzar con cortesía.
- Muchas gracias. Y usted, descubrase el brazo, por favor. Sentirá un ligero piquete, pero sin dolor ni molestia alguna- declaró la enfermera dirigiendose a Esteban. El muchacho, que aún seguía distraído por el escote, se encontró de pronto con unos profundos ojos verdes que lo miraban.
- Eh?… Sí… Eso espero enfermera- respondió mientras se descubría el brazo.
- Je, je. Tranquilizate. Todo estará bien. Te inocularé las vacunas necesarias para tu propia protección. Intenta no forzar el brazo, al menos por un día. Si sientes molestias, puedes acudir a cualquier centro médico de la ciudad- agregó la mofetauro con una sonrisa. Al terminar, declaró.
- Eso es todo. Que tengan los dos un buen día. Tail High!-
- Usted tambien, enfermera. Muchas gracias- Respondió Regthar, para luego llevar al pasajero al sector de equipajes del aeropuerto. En el camino, se toparon con otro Renzar, tan grande como él, pero de un pelaje claro con patrones atigrados. Ambos se saludaron con un abrazo e intercambiaron palabras en idioma Marlock, la lengua materna de Grom, que a oidos humanos, sonaba a ruidos y rugidos inentendibles.
Al ver que el tiempo pasaba y los renzar no dejaban de hablar, Esteban perdió la paciencia, y en tono serio, reclamó.
-Disculpe, pero el viaje fue largo y quiero descansar pronto en mi hotel. ¿Podríamos continuar si no es molestia para usted?-
El renzar se sobresaltó, y rápidamente se despidió de su colega, atendiendo la solicitud del pasajero.
- Por Grom! Perdóneme. Es que él es un viejo amigo que acaba de reincorporarse hoy al trabajo después de lesionarse en el Khudok. Realmente lo siento.
- Lesionarse en el que?.. Mira, eso no me incumbe. Y por favor, prosigamos- Dijo el muchacho un poco molesto. Entonces el Renzar lo guió rápidamente hacia la zona de equipaje, para retirar sus pertenencias. A medio camino, y notando su mal humor, Regthar preguntó.
- Disculpe, ¿se siente mal o le ocurrió algo malo durante el viaje?
- Eh?… No… Yo… Solo estoy cansado- respondió cortante.
Trás recoger el equipaje, que consistía en una sola maleta de mediano tamaño, Esteban y Regthar se dirigieon al sector de estacionamientos.
- Disculpa, podrías caminar más lento? Con el peso de la maleta, se me hace más dificil seguir tu ritmo- dijo de pronto el ingeniero, ya cansado de caminar.
- Oh! Lo siento. Permítame- Respondió el Renzar al tiempo que ponía el equipaje en su hombro sin esfuerzo.
- Honestamente, pensé que vendrían más primerizos a Chakona en este crucero, pero veo que sólo llegó usted- Agregó con una sonrisa.
- Enserio? Pues… Ví a otros humanos en el vuelo- respondió Esteban.
- Seguramente eran chakonianos que venían de regreso. Lo sé porque ninguno, a parte de usted, fue ingresado a inmunización- declaró Regthar tratando de relajar el ambiente.
- Hmmm… Ya veo.-
- ¿Y entonces, su viaje, no tuvo incovenientes señor Melinao?-
- Eh.. Estuvo bien, gracias. Aunque deseaba llegar pronto. Ya no aguantaba más el encierro.-
- Je je… Créame que lo entiendo. A nosotros los renzar tampoco nos gusta estar encerrados por mucho tiempo. Por eso, casi nunca salgo al espacio.- Sentenció el anfitrion. Tras llegar a la puerta de salida, un agente chakat volvió a escanear a Esteban y sus documentos con un aparato portátil. Luego, se le permitió pasar junto a Regthar que lo guiaba a corta distancia, aún con la maleta sobre su hombro.
En el exterior, la temperatura era agradable, tal como lo habían anunciado antes del aterrizaje. El sol de Chakona, conocido como Chakastra (Estrella de chakat), iluminaba con sus tibios rayos casi desde el cenit. El ingeniero se tomo un instante para inspirar el aire puro del lugar, en su primer contacto con el planeta. Regthar lo miraba con un aire de orgullo.
- Le encantará, señor Melinao. Chakona es un planeta hermoso para vivir. Cuando llegué aquí, hace algunos años, desde mi natal Grom, me enamoré de este lugar, de su naturaleza y de su gente. Jamás regresé- Dijo Regthar con una sonrisa.
- Venga. Lo llevaré de inmediato a su hotel, - añadió, mientras tomaba de un hombro a Esteban. Tras atravesar una amplia planicie llena de vehículos motorizados estacionados, de aspecto similar a los que el muchacho conocía en Terra, se arrimaron a un gran VTP (Vehículo de Transporte Personal) diseñado para el transporte de pasajeros, con amplias ventanas y numerosos asientos. El Renzar abrió la puerta e invitó al humano a subir a bordo.
- Sabe, señor Melinao, habitualmente me encargan acomodar varios primerizos a la vez. Hoy solo lo tengo a usted. Si gusta, puede sentarse conmigo y ser mi copiloto. Así podrá apreciar mejor el paisaje y la ciudad.
- ¿De verdad? Eh… Está bien.- Dijo el humano sorprendido por la amabilidad del alienígena.
- Je je je… No hay de qué. Personalmente me encanta mostrar a los pasajeros las bondades de Amistad y sus alrededores. Sobre todo a los que vienen por primera vez. Mis colegas dicen que debería dedicarme al turismo, uno de los grandes rubros de Grom.
- Tal vez debería intentarlo señor Regthar.- Dijo el humano, sin muchos deseos de entablar una conversación.
- Por favor, sólo dígame Regt. Se nota que usted es un primerizo en Chakona.
- Bueno, lo soy.
- Muy bien, Esteban... Puedo llamarlo Esteban, verdad?… Por favor suba a bordo. Usted es el único pasajero interplanetario, que tengo esta semana, por lo tanto, es alguien especial. Así que, si no está muy cansado, le ofrezco la posibilidad de darle un pequeño tour por la ciudad, antes de llevarlo a su hotel je je.
- ¿Qué? ¿Ahora?- inquirió el humano sorprendido.
- Sí, ahora. Y no se preocupe. No hay costos adicionales. Es cortesía de mi parte. Y… Aquí entre nos – señaló mientras acercaba su gran hocico al oído del muchacho- atenderlo a usted, me facilita escapar unas horas del encierro del aeropuerto. Como le había dicho, los de mi especie detestamos los espacios cerrados je je je.
- Sí, entiendo. Y claro, usted también llámeme Esteban- respondió el ingeniero algo serio.
- Grrr! Muy bien! Abrochese el arnés de seguridad y nos vamos- señaló el peludo con una gran sonrisa.
Cuando estuvieron listos, el renzar arrancó el VTP y enfiló raudamente por la carretera que une el puerto espacial y la ciudad de Amistad. Tras atravesar el cordón montañoso dominado por el monte Catspaw, arribaron a la bahía de Topacio, donde se levanta Amistad, la ciudad capital de Chakona. Aunque al principio, Esteban no tenía interés en contemplar el paisaje, al rato se vió a si mismo maravillado por la formidable arquitectura local, bellamente armonizada con el paisaje natural.
Continuara...
Arte por
sethtriggs
En el interior de la nave, un centenar de pasajeros esperaban ansiosos aterrizar. Algunos de ellos, regresaban de un viaje de negocios o visita a parientes en Terra. Otros, los menos, venían a Chakona por primera vez.
Entre la multitud de criaturas morph, chakats, humanos, y algunos alienigenas de distintas especies, se encontraba un sombrío pasajero proveniente de Unión Sudamericana. Durante el viaje, mantuvo un bajo perfil, tratando de no llamar la atención. De tes clara y cabello castaño oscuro, miraba impaciente a través de la ventanilla, como el planeta Chakona se hacía más grande, a medida que la nave se acercaba a destino.
- Rayos! Por fin llegamos. Ya estaba harto de este encierro…- Comentó en voz baja, mientras las luces parpadeantes de la estación espacial, se filtraban desde el exterior.
- Oh! Ten paciencia cariño, pronto aterrizaremos- dijo sorpresivamente un chakat de pelaje gris oscuro que lo observaba sonriente desde el pasillo. El muchacho le devolvió la mirada extrañado, preguntándose porqué esa criatura intentaba comunicarse con él. No estaba muy a gusto con otras especies que no fueran humanos, asi que sin responder, volteó nuevamente hacia la ventanilla.
- Cómo te llamas?- Insistió el chakat, acomodando su gran cuerpo taurino en un asiento junto a él.
- Eh… Esteban.- Respondió el humano con desgano.
- Gusto en conocerte, Esteban. Yo soy Chakat Liner. Hmmm. Te he observado durante los últimos días del viaje, y me dí cuenta que no participaste en ninguna de las actividades organizadas por la tripulación. ¿No hiciste ningún amigo en la nave?- El muchacho, visiblemente incómodo, se apresuró en responder.
- Vine a Chakona a perfeccionarme como ingeniero. No a hacer amigos, menos con personas de cuatro patas.-
Ante esa respuesta un poco ruda, Liner respondió con humor:
- Oh, ya veo. Je je… Bueno, yo técnicamente tengo seis extremidades. Así que no califico, je je je… Y dime, ¿donde estudiarás?
- Uh?… En el Archipielago Skunktaur, en Dewclaw.
- Que bien! Tengo algunos amigos allá, en New Bletchely. Aunque mi pareja está en Amistad, atendiendo nuestro negocio de comidas y bebidas. Por eso viaje a Terra, para cerrar algunos tratos con proveedores locales. La idea es que expandir el negocio.
- Genial… Me alegro por ustedes- respondió Esteban, fingiendo interés en la conversación. Liner, como todo buen chakat, podía percibir facilmente las emociones de otros seres ineteligentes cercanos. Con su sentido empático, notó un sentimiento de rechazo hacia él y una sutil tristeza en el muchacho, así que se despidió con cortesía para no incomodarlo más.
- Bueno, Esteban. Te deseo mucha suerte en tus estudios. Tail high!
- Adios- Respondió el ingeniero, aliviado de volver a su solitaria zona de confort.
El crucero espacial había tardado cerca de dos semanas en arribar a destino. La tripulación, en su mayoría chakats y morfos, procuraron siempre hacer del viaje una experiencia placentera para todos los pasajeros, organizando divertidas actividades a bordo. Pero Esteban se rehusó a participar en cualquier evento que lo obligara a interactuar con otras personas que no fueran humanos.
“Estimados pasajeros: En pocos minutos más arribaremos al puerto espacial de Amistad en el continente Flinders. Les espera un día soleado y una temperatura de 23 grados Celcius. Esperamos que su viaje con nosotros haya sido de su agrado” Se oyó una voz por los auriculares. El humano se alegró. La ansiedad por respirar aire fresco natural estaba su apogeo. Luego de una leve turbulencia, la nave por fin atravesó la capa de nubes de la alta atmósfera. Y por la ventanilla, Esteban y el resto de los viajeros, pudieron observar, la silueta inconfundible del continente Flinders rodeado de una interminable masa de agua, que cubría la superficie hasta el horizonte.
Transcurridos algunos minutos, el crucero se posó finalmente en la extensa losa del puerto espacial. El corazón de Esteban palpitaba a mil, rebozante de expectativas y nerviosismo. Luego de otros varios minutos de espera, los pasajeros fueron conducidos fuera de la nave por un largo túnel hacia un edificio central. Muchos de ellos se abrazaban y se despedían entre sí, pues en quince días de viaje, no era dificil hacer amigos. Aunque no era el caso del jóven ingeniero.
Al llegar frente a un portal, uno de los recepcionistas chakat empezó a sacar uno por uno a todos los humanos de la fila, para conducirlos a un recinto aparte. Eran como diez personas en total. En aquel sitio, otro chakat, de pelaje celeste claro, ataviado con un impecable uniforme azul, revisaba cuidadosamente las pertenencias y los documentos legales que autorizaban el viaje, haciendo las preguntas de rigor.
- ¿Su nombre es?
- Me llamo Esteban Melinao, Señor… -
El chakat lo miró con el ceño fruncido, pues era muy descortes llamar señor o señora a una criatura hermafrodita.
- Primera vez en Chakona?-
- Sí-
-Hmmm… Hiciste el curso para visitantes?
-Eh?.. No.. No tuve tiempo. Es obligatorio?
-No, pero ahí le hubieran enseñado que la forma correcta de dirigirse a nosotros es Shir-
- Ehhh?.. Lo siento- Dijo Esteban tratando de salir del paso.
- No se preocupe. Es un error muy frecuente de los pasajeros que vienen a Chakona por primera vez. Por lo que veo aquí, es usted estudiante, señor Melinao.
- Sí, estudiante de post título. Vine a hacer un curso de perfeccionamiento de ingeniería en Dewclaw.
- Vaya… Lo felicito. Ha escogido la mejor universidad de la Federación- Dijo el chakat con aire de orgullo.
- Gracias...-
- Sus papeles están en orden. Como es su primera visita a Chakona, nuestro reglamento sanitario indica que debe ser vacunado contra los principales patógenos nocivos para los humanos. Y además, tendrás que permanecer en cuarentena por dos semanas en Amistad.- Agregó el chakat.
- Comprendo – Respondió el muchacho, para luego firmar digitalmente unos documentos de estadía y ser escaneado completamente. Al terminar, el recepcionista llamó por comunicador a otro funcionario del puerto para proseguir.
- Por favor, acompañe usted a mi compañero de trabajo, quien le conducirá al vacunatorio de la enfermería y luego podrá rescatar sus pertenencias en el portal de equipaje sin problemas. Permítame darle la bienvenida a Chakona y a la ciudad de Amistad – Dijo finalmente el chakat saludando a Esteban de mano. Luego de unos minutos, por una puerta lateral, hizo su aparición, una criatura que el muchacho solo conocía por registros bibliográficos y fotografías: Un Renzar.
- Regthar, te encargo al señor Melinao. Es un terrano primerizo. Por favor oriéntalo bien hasta que quede instalado en el hotel. Que tengan un buen día. Tail high!
- No hay problema Shir Orested. Tail High! – Respondió el renzar con una voz profunda.
Esteban quedó estupefacto por el tamaño intimidante y el porte de titán del empleado. Vestía un elegante uniforme celeste claro que contrastaba con el pelaje marrón del rostro y de sus pies descalzos.
-Señor Melinao, mi nombre es Regthar Sivem. Sígame por favor.- Pronunció la criatura, invitando al humano a seguirlo por el corredor. Los Renzar eran una de las especies alienígenas inteligentes miembros de la Federación Estelar, originaria del planeta Grom. Se les conocía en Terra como “osos espaciales” por su similitud a los morfos originados de osos terranos, aunque los renzar no tenían relación alguna con ellos.
Regthar poseía un físico robusto y medía unos dos metros y veinticinco centímetros de estatura. Al caminar, daba grandes zancadas, que le permitían avanzar con rapidez, obligando a los pasajeros más pequeños, como Esteban a apurar el paso.
Tras doblar por un pasillo lateral, finalmente ambos arribaron a un salón más pequeño, donde un mofetauro, en fase femenina, les dió la bienvenida. Vestía un impecable uniforme blanco que, en el torso, dibujaba un escote mostrando sus redondos pechos, junto con la marca típica en forma de pata. Ésta era de color rojo, por lo que Esteban, supo de inmediato que se encontraba frente a un mofetauro telépata.
- Hola, soy la enfermera a cargo de la inmunización de los pasajeros. Bienvenido a Chakona.- Saludó con una sonrisa
Esteban respondió asintiendo, sin dejar observar el atractivo escote de la criatura. Ante la mirada indiscreta del recién llegado, la mofeta sonrió. En ese instante, Regthar, curioso, preguntó:
- ¿Que pasó con Chakat Clawis? No te había visto antes por aquí. Eres nueva, Shir?”
- Oh! No señor. Ella tuvo un asunto importante que atender y me pidió de favor que la reemplazara hoy, aprovechando mi visita a la ciudad. Pero mañana regresaré a mi trabajo habitual en Berdoovia.
-Oh, ya veo. Te deseo un buen día laboral con nosotros.- Respondió el renzar con cortesía.
- Muchas gracias. Y usted, descubrase el brazo, por favor. Sentirá un ligero piquete, pero sin dolor ni molestia alguna- declaró la enfermera dirigiendose a Esteban. El muchacho, que aún seguía distraído por el escote, se encontró de pronto con unos profundos ojos verdes que lo miraban.
- Eh?… Sí… Eso espero enfermera- respondió mientras se descubría el brazo.
- Je, je. Tranquilizate. Todo estará bien. Te inocularé las vacunas necesarias para tu propia protección. Intenta no forzar el brazo, al menos por un día. Si sientes molestias, puedes acudir a cualquier centro médico de la ciudad- agregó la mofetauro con una sonrisa. Al terminar, declaró.
- Eso es todo. Que tengan los dos un buen día. Tail High!-
- Usted tambien, enfermera. Muchas gracias- Respondió Regthar, para luego llevar al pasajero al sector de equipajes del aeropuerto. En el camino, se toparon con otro Renzar, tan grande como él, pero de un pelaje claro con patrones atigrados. Ambos se saludaron con un abrazo e intercambiaron palabras en idioma Marlock, la lengua materna de Grom, que a oidos humanos, sonaba a ruidos y rugidos inentendibles.
Al ver que el tiempo pasaba y los renzar no dejaban de hablar, Esteban perdió la paciencia, y en tono serio, reclamó.
-Disculpe, pero el viaje fue largo y quiero descansar pronto en mi hotel. ¿Podríamos continuar si no es molestia para usted?-
El renzar se sobresaltó, y rápidamente se despidió de su colega, atendiendo la solicitud del pasajero.
- Por Grom! Perdóneme. Es que él es un viejo amigo que acaba de reincorporarse hoy al trabajo después de lesionarse en el Khudok. Realmente lo siento.
- Lesionarse en el que?.. Mira, eso no me incumbe. Y por favor, prosigamos- Dijo el muchacho un poco molesto. Entonces el Renzar lo guió rápidamente hacia la zona de equipaje, para retirar sus pertenencias. A medio camino, y notando su mal humor, Regthar preguntó.
- Disculpe, ¿se siente mal o le ocurrió algo malo durante el viaje?
- Eh?… No… Yo… Solo estoy cansado- respondió cortante.
Trás recoger el equipaje, que consistía en una sola maleta de mediano tamaño, Esteban y Regthar se dirigieon al sector de estacionamientos.
- Disculpa, podrías caminar más lento? Con el peso de la maleta, se me hace más dificil seguir tu ritmo- dijo de pronto el ingeniero, ya cansado de caminar.
- Oh! Lo siento. Permítame- Respondió el Renzar al tiempo que ponía el equipaje en su hombro sin esfuerzo.
- Honestamente, pensé que vendrían más primerizos a Chakona en este crucero, pero veo que sólo llegó usted- Agregó con una sonrisa.
- Enserio? Pues… Ví a otros humanos en el vuelo- respondió Esteban.
- Seguramente eran chakonianos que venían de regreso. Lo sé porque ninguno, a parte de usted, fue ingresado a inmunización- declaró Regthar tratando de relajar el ambiente.
- Hmmm… Ya veo.-
- ¿Y entonces, su viaje, no tuvo incovenientes señor Melinao?-
- Eh.. Estuvo bien, gracias. Aunque deseaba llegar pronto. Ya no aguantaba más el encierro.-
- Je je… Créame que lo entiendo. A nosotros los renzar tampoco nos gusta estar encerrados por mucho tiempo. Por eso, casi nunca salgo al espacio.- Sentenció el anfitrion. Tras llegar a la puerta de salida, un agente chakat volvió a escanear a Esteban y sus documentos con un aparato portátil. Luego, se le permitió pasar junto a Regthar que lo guiaba a corta distancia, aún con la maleta sobre su hombro.
En el exterior, la temperatura era agradable, tal como lo habían anunciado antes del aterrizaje. El sol de Chakona, conocido como Chakastra (Estrella de chakat), iluminaba con sus tibios rayos casi desde el cenit. El ingeniero se tomo un instante para inspirar el aire puro del lugar, en su primer contacto con el planeta. Regthar lo miraba con un aire de orgullo.
- Le encantará, señor Melinao. Chakona es un planeta hermoso para vivir. Cuando llegué aquí, hace algunos años, desde mi natal Grom, me enamoré de este lugar, de su naturaleza y de su gente. Jamás regresé- Dijo Regthar con una sonrisa.
- Venga. Lo llevaré de inmediato a su hotel, - añadió, mientras tomaba de un hombro a Esteban. Tras atravesar una amplia planicie llena de vehículos motorizados estacionados, de aspecto similar a los que el muchacho conocía en Terra, se arrimaron a un gran VTP (Vehículo de Transporte Personal) diseñado para el transporte de pasajeros, con amplias ventanas y numerosos asientos. El Renzar abrió la puerta e invitó al humano a subir a bordo.
- Sabe, señor Melinao, habitualmente me encargan acomodar varios primerizos a la vez. Hoy solo lo tengo a usted. Si gusta, puede sentarse conmigo y ser mi copiloto. Así podrá apreciar mejor el paisaje y la ciudad.
- ¿De verdad? Eh… Está bien.- Dijo el humano sorprendido por la amabilidad del alienígena.
- Je je je… No hay de qué. Personalmente me encanta mostrar a los pasajeros las bondades de Amistad y sus alrededores. Sobre todo a los que vienen por primera vez. Mis colegas dicen que debería dedicarme al turismo, uno de los grandes rubros de Grom.
- Tal vez debería intentarlo señor Regthar.- Dijo el humano, sin muchos deseos de entablar una conversación.
- Por favor, sólo dígame Regt. Se nota que usted es un primerizo en Chakona.
- Bueno, lo soy.
- Muy bien, Esteban... Puedo llamarlo Esteban, verdad?… Por favor suba a bordo. Usted es el único pasajero interplanetario, que tengo esta semana, por lo tanto, es alguien especial. Así que, si no está muy cansado, le ofrezco la posibilidad de darle un pequeño tour por la ciudad, antes de llevarlo a su hotel je je.
- ¿Qué? ¿Ahora?- inquirió el humano sorprendido.
- Sí, ahora. Y no se preocupe. No hay costos adicionales. Es cortesía de mi parte. Y… Aquí entre nos – señaló mientras acercaba su gran hocico al oído del muchacho- atenderlo a usted, me facilita escapar unas horas del encierro del aeropuerto. Como le había dicho, los de mi especie detestamos los espacios cerrados je je je.
- Sí, entiendo. Y claro, usted también llámeme Esteban- respondió el ingeniero algo serio.
- Grrr! Muy bien! Abrochese el arnés de seguridad y nos vamos- señaló el peludo con una gran sonrisa.
Cuando estuvieron listos, el renzar arrancó el VTP y enfiló raudamente por la carretera que une el puerto espacial y la ciudad de Amistad. Tras atravesar el cordón montañoso dominado por el monte Catspaw, arribaron a la bahía de Topacio, donde se levanta Amistad, la ciudad capital de Chakona. Aunque al principio, Esteban no tenía interés en contemplar el paisaje, al rato se vió a si mismo maravillado por la formidable arquitectura local, bellamente armonizada con el paisaje natural.
Continuara...
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Category All / All
Species Unspecified / Any
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