Viaje a Vika-B Capítulo 03
Viaje a Vika-B
© 2022-2024 Ben Zider. Basado en la historia “Vika-B” escrita por Sethtriggs. Ambientada en el Universo Chakat creado por Goldfur. Art by Sethtriggs
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CAPITULO 3
De vuelta en la residencia del laboratorio, Ben apenas pudo conciliar el sueño esa noche. Sus pensamientos estaban en Chakona con su familia. Tomó su PADD y escribió un nuevo mensaje a su esposa Mary.
—Falta poco para cumplir la promesa que le hice a nuestra amiga Rogar. El trabajo es bueno aquí, y mis colegas son muy amigables. Mañana bajaré a Vika para entregar el sobre. No te preocupes. Todo está muy bien. Yo estoy bien. Dales un beso a los niños por mí. Te amo.
Aunque los mensajes enviados de esa forma, fuera del sistema estelar, llegan con semanas de retraso, el profesor sintió la necesidad de comunicarse con los suyos. Aunque fuera en pensamiento.
La oscuridad de su habitación, fue de pronto cercenada por la luz que entró del pasillo, cuando Chakat Evod se asomó por la puerta.
—Puedo pasar?
—Claro, Evod, adelante— Dijo Ben con una sonrisa. El chakat vestía su habitual uniforme blanco de trabajo.
—Despierto tan temprano? — Preguntó el humano.
—Escuché la alarma de uno de los analizadores. Me levanté y calibré la máquina.
—Lo solucionaste?
—Sí. No te preocupes… Ben, te noto triste otra vez. ¿Pensando en tu amiga skunktaur? — preguntó el chakat acercándose a su cama.
—Sí, y también en mi familia. Le escribí a Mary.
—Los extrañas, ¿verdad?
—Sí… Mucho. No fue fácil dejarlos.
—Lo sé. Fue un gran sacrificio venir aquí. Y es muy noble de tu parte haberlo hecho. Pero pronto volverás a Chakona. Tranquilízate— Dijo Evod, mientras se acomodaba en la cama junto a él. El profesor, con un suspiro, respondió:
—En una hora más, bajaré al planeta. No fue sencillo convencer a la profesora Picha.
—Puedo imaginarlo. Solo espero que te sientas mejor al cumplir tu misión— agregó el felino de cabello trenzado con una sonrisa. Luego de un momento, en que ambos permanecieron en silencio, el humano declaró:
—Evod, quiero darte la gracias por confortarme. Nunca pensé vivir algo así en mi vida. Perder a Rogar fue un golpe muy duro. Creí ser lo suficientemente fuerte, pero en realidad, nunca se está completamente preparado para estas cosas. La vida te sorprende a veces.
—Así es amigo. Prrrr… No tienes que agradecerme. Me gusta ayudar a las personas y hacer sentir bien a todos. Habitualmente soy yo quien consuela a Roy y Thannese cuando se meten en problemas o pelean entre ellos.
—Je je je. Ya veo. Evod tienes un gran corazón— Dijo Ben, mientras descansaba su cabeza en el torso del chakat.
—Y tú, eres un hombre muy bueno, Ben. Dejar de lado a la familia y amigos por venir a este lejano lugar para cumplir ese lindo encargo. Sin conocer nada ni a nadie… Solo intento que tu estancia aquí sea lo más cómoda y agradable posible.
—Lo sé Evod. Gracias por eso— pronunció el humano, acariciando el suave pelaje de su compañero de trabajo. Luego de unos minutos, el profesor inquirió:
—¿Y tú, de qué parte del universo eres, Evod?
—Oh, mi familia también es de Chakona, específicamente de New New York. Mis padres tienen un pequeño negocio allí y mis dos hermanos trabajan como contratistas en la ciudad.
—Y ¿por qué viniste a Vika, tan lejos de casa? - insistió el humano.
—Hmmm, siempre quise conocer el espacio y otros lugares. Mi madre Janyr, solía decirme que los sueños son como una bola de lana, nunca hay que dejar de perseguirlos, je, je.
—Tu madre tiene razón, je. ¿Y te graduaste de Dewclaw?
—Así es, en la sede de New New York. Trabajé un año en el hospital de la ciudad, y cuando surgió la posibilidad de colonizar un nuevo mundo, no lo pensé dos veces y postulé a Vika.
—Extrañas a tu familia?
Tras suspirar profundamente, Evod respondió:
—Por supuesto. Aunque nos comunicamos periódicamente. En mis próximas vacaciones, iré a visitarlos, je.
—Ya veo.
—Y tú Ben, como conociste a Roy?
—Fuimos compañeros de clases en la universidad. Nos conocemos hace muchos años, aunque no hablamos a menudo. Cuando me enteré que trabajaba en Vika, le expliqué mi situación con Rogar y accedió amablemente a intercambiar su estancia conmigo por algunas semanas. Si no fuera por él, no sé cómo hubiese podido cumplir la promesa a Rogar.
—Je, supongo que Roy también necesitaba vacaciones. Afortunadamente Thannese aceptó. Ellos se quieren mucho.
—Lo sé. Y tú Evod, ¿también encontraste una pareja aquí? — inquirió de pronto el profesor.
—Tengo un grupo de chakats amigos, pero ninguna relación seria, por ahora, je je.
—Ya veo. Eres un chakat muy lindo Evod. Seguro no tardarás en encontrar a alguien especial.
El chakat, algo avergonzado por el cumplido, respondió:
—Gracias Ben, eres muy amable.
—No. Gracias a ti. Y creo que ya es hora marcharme. La profesora Picha me espera. Trataré de regresar lo antes posible. Despídeme del dormilón de Thannese.
—De acuerdo. Buena suerte profesor. Que salga todo bien allá abajo. Nos vemos a tu regreso. Tail High! — dijo el chakat con voz emocionada, lamiendo la mejilla de Ben.
—Tail High! Evod— respondió el humano, dándole un cálido abrazo.
Tras armar un bolso pequeño, con algo de ropa liviana y verificar que, dentro de él, estuviera lo más importante, el sobre para Ugkar, el profesor salió hacia el pasillo exterior rumbo a la residencia de la Voxxan Petra Picha. En el camino, se preguntaba cómo sería estar en la superficie del planeta. Pensó en las veces que visitó otros mundos, Terra, en su época de estudiante de doctorado. También Grom, mientras trabajaba en su tesis. Vika-B sería el cuarto planeta bajo sus pies. Sonreía al recordar a su esposa Mary decir que él sería uno de los primeros humanos en bajar a Vika-B y que quedaría en la historia, aunque Ben no lo creía de esa forma. Seguro que ya hubo otros antes que él.
Casi al llegar a la residencia de la profesora Picha, se topó de frente con un skunktaur de vistoso pelaje gris claro, en fase femenina y ataviado con el uniforme de la Federación. El oficial lo saludó cortésmente. Ben devolvió el saludo asintiendo con una sonrisa. El aspecto de la mofeta le recordó a Rogar. Y en su memoria, volvieron a vivir las largas conversaciones que tenía con hym en el campus. Su andar pausado, su gentileza, su dulzura y su sentido del humor.
—Oh, Rogar…— Suspiró, mientras sus ojos volvían a humedecerse de emoción. —Todo será diferente sin ti desde ahora— agregó para sí.
Casi sin darse cuenta, había arribado a la puerta de la residencia de la profesora Petra Picha. Al llamar, la Voxxan apareció, ataviada con un traje sencillo y con su PADD en la mano.
—Buenos días profesor. ¿Se encuentra listo para el viaje?
—Buenos días profesora Picha. Supongo que estoy listo. Le envié a su PADD los documentos que me pidió— respondió el humano.
—Excelente— Respondió la hembra, al ver los ojos humedecidos de Ben, añadió.
—Pasa algo? ¿Se siente bien? — El profesor, sorprendido, se limpió los ojos en un pañuelo de género que traía en uno de sus bolsillos.
—No se preocupe. Es que… Al ver a un skunktaur hace un rato, recordé a Rogar… Aún me cuesta aceptar que hy ya no esté. Lo siento. Pero estaré bien.
La Voxxan, al notar la vulnerabilidad del humano, sintió empatía por su estado. Tomando uno de sus brazos, le dijo con amabilidad.
—Nuevamente, siento mucho su pérdida profesor. Y si ésta visita a Vika-B, en algo puede ayudar a disminuir ese dolor que usted siente, entonces estaré contenta de ayudar.
Ben, confortado por esas palabras, sintió el impulso y abrazó a Petra. La Voxxan, sorprendida, lo recibió acariciando su cabello.
—Lo… Lo siento— Susurró en voz baja.
—Gracias profesora Picha. Es usted muy gentil.
—Llámeme sólo Petra— Respondió la hembra.
—Muy bien. Y usted llámeme Ben.
Ambos se dirigieron a la zona de lanzamiento. Como era su costumbre, Petra había ingresado en el transbordador nuevos suministros para la base de Krikar, y se disponía a verificar que todo estuviera en orden. Posteriormente, llevó al profesor al módulo de descontaminación.
—Profesor, estamos un poco retrasados. La idea es partir lo antes posible, ya que los meteorólogos de la estación, pronosticaron una tormenta en la zona.
—Ya veo. Como usted diga, profesora.
—Si no le importa, pasemos juntos al vestidor, para ahorrar tiempo.
—Eh. Por supuesto— respondió el humano. Al ingresar, ambos comenzaron a desvestirse. La Voxxan se desprendió de su atuendo de trabajo, quedando únicamente con la ropa interior. El cuerpo grueso de Petra, pareció bien formado a ojos de Ben, quién con un poco de vergüenza, también quedó únicamente con un bóxer y una blusa delgada.
—Aunque se pronostica tormenta, créame que la sensación térmica en Krikar es bastante cálida en ésta época. Así que le recomiendo usar solo ropa interior dentro del traje. Lleve solo lo necesario para pasar por la cámara de descontaminación.
—Eh… Si usted lo dice…— contestó el humano. Posteriormente, cada uno pasó por el módulo de descontaminación. Ambos se aseguraron de ingresar con sus respectivos PADD. Ben, además, entró con el sobre de Rogar en su mano. Terminado el proceso, del otro lado, ambos científicos se vistieron con un traje limpio que incluía un respirador. Luego, Petra los condujo hacia el hangar donde esperaba el transbordador.
—Usted piloteará? — Preguntó el profesor con curiosidad.
—No será necesario. Estos transbordadores son de avanzada tecnología y están programados para pilotarse y descender de manera automática. Pero si eso no fuese posible, le aseguro que tengo experiencia en vuelo. No tiene de que preocuparse, profesor— Respondió Petra con cierto orgullo.
—De acuerdo— Dijo Ben, encogiéndose de hombros.
Tras abordar, ambos abrocharon los cinturones y luego de la respectiva autorización, el transbordador despegó suavemente desde el hangar de la estación.
La visión de Vika-B iluminado por su estrella madre, desde el espacio era sobrecogedora. Ben quedó maravillado por el espectáculo. Tras ingresar a la atmosfera superior, el transbordador experimentó una suave vibración. Luego, al atravesar la gruesa capa de nubes de la atmósfera inferior, la humedad impregnó los cristales y los paneles exteriores. Después de algunos minutos sumergido en la niebla, finalmente la aeronave abandonó la capa de nubes, en dirección a la superficie. A lo lejos, Petra divisó la estructura en forma de H de Krikar, la zona industrial y la plataforma de aterrizaje, próxima a la base.
—Todo va muy bien— Dijo Petra al monitorear los parámetros de vuelo del transbordador. —cómo se encuentra profesor?
—No estoy acostumbrado a todo esto. Confieso que aún estoy nervioso.
—Je je je. Puedo entenderlo. No se preocupe.
—Profesora, ¿sabe Ugkar que llegaré?
—Honestamente, les dije que traía una visita. Pero no revelé su identidad. Porque usted me dijo que Ugkar podría percibir su angustia.
—Ya veo, Esta bien— respondió Ben. Poco a poco el transbordador fue descendiendo hasta posarse suavemente en la plataforma de concreto que los pioneros habían construido usando maquinaria automatizada. Al abrir la compuerta, Petra y Ben descendieron y se enfilaron rumbo a la base. Tenían sus trajes puestos y sus rostros cubiertos por una mascarilla de respiración, que les aislaba del aire externo. Al llegar a la entrada, Aldorah, la rakshani condenada en Chakona a trabajar en ese lugar, los recibió en la puerta. Ben se sorprendió al ver a la enorme hembra ataviada con un vestido de verano ajustado a su figura peluda.
—Bienvenida Petra. ¿Acaso viniste con el nuevo médico, que reemplazará a la desagradable doctora que tenemos ahora?
—Hola Aldorah. No… Él… El viene a ver a Ugkar, desde Chakona— respondió Petra con una sonrisa tras su máscara.
—Cargué algunas provisiones, las traeré desde el transbordador mientras dejo a nuestro huésped con ustedes— Dijo Petra mientras regresaba a la plataforma
—De acuerdo. Adelante por favor— agregó Aldorah mientras conducía a Ben por las escaleras al piso superior. Al llegar, Ugkar quien estaba recostado en el taur pad usando el uniforme de la federación, se puso de pie.
—Ugkar, él es el invitado de Petra. Dice que viene de Chakona a verte— declaró la rakshani.
—De Chakona? — pronunció el skunktaur extrañado. Acercándose más, intentó ver a través del visor de la máscara del humano.
—Hola Ugkar. Ha... Ha pasado mucho tiempo— Dijo el profesor mientras estiraba la mano para saludar. Ugkar, al no poder ver bien el rostro, usó un escaneo mental para identificarlo. Luego de un instante, el zorrillo exclamó sorprendido.
—Tú!?— Pero… ¡Que haces aquí!
—Veo que me recuerdas— Dijo el profesor esbozando una leve sonrisa tras el visor de su máscara. Ugkar, al tomar su mano para saludar, sintió una fuerte corriente emanada del humano. Una sensación de profunda tristeza que le conmovió. Bruscamente, soltó su mano y se alejó unos pasos de él. Tras mirarlo detenidamente, Ugkar preguntó
—Qué es esto? ¿Qué es lo que ocurre?
—Qué quieres decir Ugkar? — Intervino Aldorah al notar la inquietud del skunktaur.
—Ugkar, lamentablemente, traigo malas noticias…— dijo Ben con un hilo de angustia en la voz. El zorrillo continuaba en silencio, observándolo. El profesor, agachando la cabeza, continuó.
—Tu tía Rogar Skunktaur, falleció hace dos semanas, en su casa de New Bletchely… Yo… Yo lo siento mucho.
—Que!… ¿Qué estás diciendo? ¿Rogar? — Exclamó incrédulo Ugkar.
—Fue... Fue una enfermedad degenerativa, de curso rápido. Los esfuerzos médicos, solo pudieron mitigar el sufrimiento. Lo… Lo lamento. — Dijo el humano, suspirando con la voz quebrada. Ugkar se quedó impávido, tratando de asimilar la noticia. Por unos minutos, posó su mirada en el vació, para luego observar a Aldorah. La rakshani, asimilando lo ocurrido, comentó con tristeza:
—Oh… Rogar… Que tragedia.
De pronto, Ugkar, como volviendo en sí, declaró.
—No… Y yo… ¿Que tiene que ver esto conmigo? — El profesor, entonces, alzando la cabeza, respondió.
—Rogar pensó en tí. Y te escribió un mensaje personal de despedida. Hy, me pidió que te lo diera personalmente. Créeme, que lo lamento mucho— Luego, de un bolsillo exterior sellado de su traje, Ben extrajo el sobre blanco que llevaba como un tesoro sagrado traído desde Chakona. Con la mano temblorosa, lo extendió hacia el zorrillo. Éste, aun conmocionado, estiró lentamente el brazo y lo tomó entre sus dedos. Luego de un instante, declaró con firmeza.
—No! Yo no tengo que ver en esto… ¡Hace un par de años, yo no tenía familia! ¡No los conocía! ¡Por qué vienes aquí a perturbar mi vida con esto!
—Ugkar! — Exclamó sorprendida Aldorah.
—Lo siento— Volvió a decir el profesor con voz compungida mirando al suelo.
—Yo no quiero esto! ¡Tú no tienes derecho a venir aquí… Dejé Chakona atrás! ¡Dejé mi pasado atrás! Éste es mi paraíso. Tú no tienes derecho...
—Ugkar… Yo…— Iba a decir el humano, cuando de pronto, el zorrillo lo lanza violentamente hacia atrás con el tremendo poder de su telequinesis. El profesor golpeó su espalda contra el muro cayendo sobre una pequeña mesita de madera, rompiéndola en pedazos.
—Ugkar! ¡Qué demonios estás haciendo! — Exclamó Aldorah poniéndose frente a hym.
—Esto no tiene que ver conmigo! — Exclamó con furia, rompiendo en pedazos, el sobre que Ben le había entregado. ¡El profesor, exclamó con impotencia —Por favor no lo hagas! — Acto seguido, el skunktaur, abandonó la habitación, lleno de ira, bajando las escaleras hacia el exterior. En el camino, se topó con Petra, quien venía de la lanzadera con algunas provisiones en sus manos. La Voxxans notó que el skunktaur tenía los ojos humedecidos.
—Ugkar! ¿Qué sucede? — Pero éste la ignoró, continuando su camino hacia el exterior de la base. En el cuarto de arriba, Aldorah ayudó al profesor a ponerse de pie.
—Estás bien?
—Sí, no fue nada. El traje está intacto— Respondió aún nervioso el humano.
—Lo lamento. No sé qué le pasa a Ugkar.
—Descuida. Gracias— replicó el profesor. En ese momento, Petra se asomó por las escaleras. Al ver la mesita rota y a Aldorah ayudando Ben, ella declaró:
—Pero… ¿Qué pasó aquí?
—Ugkar, perdió los estribos y derribó al profesor— Respondió Aldorah.
—Pero por qué?
—No lo sé Petra. Pero voy a averiguarlo— Dijo la rakshani, para luego salir de la base tras Ugkar.
—Te encuentras bien Ben? — Preguntó la Voxxan al humano.
—Sí, estoy bien. No se preocupe. El traje no sufrió ninguna rotura. El asilamiento no se ha perdido.
—Oh… Lo lamento. Pero… ¿Por qué ocurrió esto? Que le dijo usted a Ugkar.
—Nada que no le haya dicho a Usted, profesora. Le di la noticia de la muerte de su tía Rogar...Y no lo tomó muy bien. Por favor, discúlpeme por venir a perturbar a Ugkar. Espero que hy esté bien y no se alteren los parámetros del proyecto. Lo siento, yo...
—Está bien. Tranquilízate. No me gusta esto. Pero, aparentemente Ugkar debe aprender lidiar con el dolor, como todos.
—Profesora Petra, Ugkar ha lidiado con el dolor toda su vida. Y aquí, en este paraíso, hy encontró paz, felicidad y amor. Y yo… Tal vez no debí venir. Perdóneme. Por favor, deseo regresar a la estación espacial lo antes posibles. Apenas despegue, lléveme con usted.
—Sí, sí. No hay problema. Partiremos al ponerse Vika. Hay algunas tareas que debo realizar aquí antes. También Ugkar y Aldorah. Mientras, póngase cómodo en este lugar.
—Profesora, si no le importa, prefiero esperar en la lanzadera. No creo que sea conveniente que Ugkar me vea aquí. Sé muy bien lo poderoso que es.
—De acuerdo, si temes por tu seguridad, espérame allá. Hay algunas raciones de alimento, si deseas comer algo. Ugkar tendrá que escucharme— Remató la profesora Petra con seriedad.
—No se preocupe, estaré bien. Con su permiso— Dijo el humano, para luego bajar las escaleras y salir de la base, rumbo a la plataforma de aterrizaje donde reposaba el transbordador.
Tras salir de la base, Ugkar se alejó caminando hacia unos troncos que hy había arrumbado en el límite del cerco de seguridad. La luz de Vika resaltaba el brillo de su pelaje gris, mientras en su cabeza, una tormenta de emociones luchaba por salir. Hy había transformado su presente en una fortaleza segura para hym y para Aldorah. Sin embargo, la noticia que Ben le había dado, pareció destrozar esa ilusión de independencia, quebrantando la tranquilidad de su corazón. Hace mucho tiempo hy había dejado atrás el dolor de la pérdida de alguien querido. El sufrimiento por Karyom fue lo último que hy quiso experimentar, y hy no dejaría que pasara de nuevo.
Hy se sentó en sus cuartos traseros apoyando su espalda en la madera inerte, mirando hacia el horizonte, donde las montañas se elevaban majestuosas sobre el manto verde del bosque. Suspiró profundamente mientras la imagen de Rogar se hacía más presente en su mente. Inevitablemente recordó el día que la conoció, mientras hy aún era prisionero.
—Ugkar, soy tu tía Rogar. Y estamos aquí porque queremos reforzar el mensaje de Esteban… La Federación requiere tus servicios y tiene una oferta para tí—
—Tía Rogar?
—Así es chico… Vroeg era mi hermano… Ponte de pie. Te esperan en la oficina del alguacil… Analiza muy bien la oferta y por tu bien, no hagas ninguna tontería…
—Me cuesta creer que seas el hijo de mi hermano Vroeg. Yo no supe de tu existencia hasta pocos días antes de su muerte. Me dijo que lamentaba mucho no haber estado contigo…
—Rogar, no crees que ya es tarde para eso? Viví casi toda mi vida en soledad. Me crie con unos amigos, y en un día como éste, los perdí en un atentado terrorista de los humanos…
—Ugkar, mi casa, aquí en New Bletchely, es también la tuya…
La emoción lo embargó por un momento. La figura de Rogar se agigantaba en su mente, y también en su corazón.
—Ugkar, las heridas tardan en sanar. No te precipites. Nadie te está exigiendo nada. Sólo cuídate y ven a visitarme cuando puedas—, le había dicho la vieja skunktaur cuando hy fue reclutado por la Federación. Trató de silenciar su mente. Pero fue inútil. Ugkar no pudo contener la emoción al revivir el último encuentro con su tía, antes de venir a Vika-B:
—Oh, mi pequeño. Me parte el corazón saber que no volveré a verte. Y no creo que me queden muchos años de vida… Prométeme que te cuidarás— le habría dicho hy, sollozando en medio del campus universitario. Esa imagen de Rogar, con lágrimas en los ojos, fue demasiado poderosa para el rudo skunktaur. Ya sin resistencia, relajó su cuerpo contra aquellos troncos y se largó a llorar. Un llanto amargo y más intenso que aquel que lo embargó en el Grenoble, cuando hy venía rumbo a Vika-B.
En la lanzadera, sentado en la cabina, el Profesor Ben Zider revisaba su PADD, en busca de algún mensaje de la estación espacial. Intentaba distraer su mente con el trabajo. Pero no era sencillo después de lo vivido. En su corazón realmente deseaba no haber tenido que darle malas noticias al skunktaur. Pero fue la promesa de amistad y amor que le había hecho a Rogar, lo que le hizo venir tan lejos.
—Oh querida Rogar, ya hice lo que me pediste. Cumplí con mi promesa y traje tu mensaje a Ugkar. ¿Qué más puedo hacer? ¿Como puedo consolarlo si yo mismo estoy destrozado por dentro con tu partida? — En ese instante, Aldorah se asomó de improviso en la entrada de la nave y se introdujo en la cabina, sentándose junto al humano.
—Yo te recuerdo, Ben Zider. Esa fiesta, en casa de Rogar en New Bletchely, cuando los skunktaur celebraban el día de la liberación. Tú apareciste con un pastel en las manos y se lo diste a Rogar. Lo recuerdo bien.
El profesor, sorprendido, intentó recuperar la compostura.
—¿Acaso, tú también estabas ahí? — Preguntó.
—Conocía a Rogar cuando yo todavía era miembro activo de la Federación. Hy me invitó a su fiesta, después de negociar la liberación de Ugkar.
—Vaya, no… No tenía idea que tú conocías a Rogar.
—Hy era una persona muy amable. Pero directa. Fue la primera en preocuparse por Ugkar cuando me encomendaron reclutarlo. Créeme que, lamento mucho que hy se haya ido.
—Gracias Aldorah.
—Debiste quererla mucho, como para venir hasta aquí, tan lejos.
—Sí. Fuimos amigos y colegas por más de veinticinco años. Hy era muy importante para mí. Mis hijos la querían como una abuela. Para ellos también fue duro perderla.
—Ya veo. Lo que no comprendo, es porque te molestarte en traer un mensaje en un papel, si podría haber llegado en un PADD.
—Es una vieja tradición familiar. Cuando un viejo skunktaur siente que se acerca el momento de partir, escribe un mensaje personal a cada uno de su familiares y amigos, en un sobre, con la idea de que sea leído después de su muerte. Así lo hizo Rogar. También escribió uno para mí, aunque no he tenido el valor para leerlo aún... Y me pidió encarecidamente, que viajara al sistema Vika, y le entregara personalmente el mensaje a su sobrino Ugkar. Aunque, no creí que hy lo rompiera antes de leerlo.
—Oh, lamento lo que sucedió… yo… Sabes, en una ocasión, Rogar me dijo que Ugkar, no solamente había heredado los poderes de Vroeg, sino también su tozudez. También me sorprendió cuando dijo que Ugkar era un pobre muchacho que aún no lograba encontrar un equilibrio en su vida. Rogar tenía una aguda inteligencia para conocer a las personas. Hy tenía razón, pero con el tiempo, creo que Ugkar ha encontrado un mayor equilibrio.
—Estoy seguro que tú presencia en su vida, lo ha ayudado mucho.— Respondió el profesor. Luego de una pausa, continuó.
—No lo culpo por su reacción. Ugkar ha sufrido mucho, desde que era cachorro. Y eso, es muy malo para los skunktaurs, sobre todo la soledad. La última vez que hablamos en Chakona, intenté que mirara la vida desde un pedestal más alto, de forma más positiva. Al menos logré que hy se riera. Pero ahora, me siento mal por traer esta mala noticia.
La rakshani, al escuchar estas palabras, sintió el afecto especial del humano por los skunktaurs. Aquello, le hizo pensar en lo equivocada que ella estuvo al despreciar a estas criaturas, trabajando para una organización que las utilizaba como armas. La culpa, le hizo inclinar la cabeza.
—Estoy… Estoy tan arrepentida de lo que hice… Si tan solo, pudiera volver el tiempo atrás...
—Señorita Krim. Todos cometemos errores. Y también, la vida nos ofrece la oportunidad de enmendarlos. Cuida de Ugkar, por favor. Rogar, lo quería mucho y siempre quiso darle el amor que su hermano Vroeg no pudo. Y ustedes dos, no solo están construyendo un asentamiento habitable y aportando conocimiento sobre éste nuevo mundo. También están edificando los cimientos de su propia felicidad aquí.
—Así lo haré. E intentaré que Ugkar entre en razón. Soy una rakshani y como tal, tengo un arraigado sentido del honor y respeto por los ancestros, la familia, las casas. Ugkar debe entender.
—Bien, gracias.
—Qué harás ahora, profesor. ¿Por qué no intentas hablar con Ugkar?
—Aldorah, no quisiera molestarlo más. No podría consolarlo como quisiera porque yo mismo estoy triste aún. Lo mejor que puedo hacer, es regresar a la estación espacial junto con Petra.
—Oh. Lamento escuchar eso. Me hubiese gustado conocerte más, Ben. — Dijo la rakshani con un suspiro.
—Y a mí, me hubiese gustado conocer más este lugar— agregó el profesor, tratando de sonreír.
En la base, Petra trabajaba monitorizando el control de las herramientas, así como y los avances en la construcción. Sin embargo, dudaba que hoy fuera un día productivo, ya que el estado de ánimo de Ugkar y Aldorah no era el mejor después de lo ocurrido.
© 2022-2024 Ben Zider. Basado en la historia “Vika-B” escrita por Sethtriggs. Ambientada en el Universo Chakat creado por Goldfur. Art by Sethtriggs
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De vuelta en la residencia del laboratorio, Ben apenas pudo conciliar el sueño esa noche. Sus pensamientos estaban en Chakona con su familia. Tomó su PADD y escribió un nuevo mensaje a su esposa Mary.
—Falta poco para cumplir la promesa que le hice a nuestra amiga Rogar. El trabajo es bueno aquí, y mis colegas son muy amigables. Mañana bajaré a Vika para entregar el sobre. No te preocupes. Todo está muy bien. Yo estoy bien. Dales un beso a los niños por mí. Te amo.
Aunque los mensajes enviados de esa forma, fuera del sistema estelar, llegan con semanas de retraso, el profesor sintió la necesidad de comunicarse con los suyos. Aunque fuera en pensamiento.
La oscuridad de su habitación, fue de pronto cercenada por la luz que entró del pasillo, cuando Chakat Evod se asomó por la puerta.
—Puedo pasar?
—Claro, Evod, adelante— Dijo Ben con una sonrisa. El chakat vestía su habitual uniforme blanco de trabajo.
—Despierto tan temprano? — Preguntó el humano.
—Escuché la alarma de uno de los analizadores. Me levanté y calibré la máquina.
—Lo solucionaste?
—Sí. No te preocupes… Ben, te noto triste otra vez. ¿Pensando en tu amiga skunktaur? — preguntó el chakat acercándose a su cama.
—Sí, y también en mi familia. Le escribí a Mary.
—Los extrañas, ¿verdad?
—Sí… Mucho. No fue fácil dejarlos.
—Lo sé. Fue un gran sacrificio venir aquí. Y es muy noble de tu parte haberlo hecho. Pero pronto volverás a Chakona. Tranquilízate— Dijo Evod, mientras se acomodaba en la cama junto a él. El profesor, con un suspiro, respondió:
—En una hora más, bajaré al planeta. No fue sencillo convencer a la profesora Picha.
—Puedo imaginarlo. Solo espero que te sientas mejor al cumplir tu misión— agregó el felino de cabello trenzado con una sonrisa. Luego de un momento, en que ambos permanecieron en silencio, el humano declaró:
—Evod, quiero darte la gracias por confortarme. Nunca pensé vivir algo así en mi vida. Perder a Rogar fue un golpe muy duro. Creí ser lo suficientemente fuerte, pero en realidad, nunca se está completamente preparado para estas cosas. La vida te sorprende a veces.
—Así es amigo. Prrrr… No tienes que agradecerme. Me gusta ayudar a las personas y hacer sentir bien a todos. Habitualmente soy yo quien consuela a Roy y Thannese cuando se meten en problemas o pelean entre ellos.
—Je je je. Ya veo. Evod tienes un gran corazón— Dijo Ben, mientras descansaba su cabeza en el torso del chakat.
—Y tú, eres un hombre muy bueno, Ben. Dejar de lado a la familia y amigos por venir a este lejano lugar para cumplir ese lindo encargo. Sin conocer nada ni a nadie… Solo intento que tu estancia aquí sea lo más cómoda y agradable posible.
—Lo sé Evod. Gracias por eso— pronunció el humano, acariciando el suave pelaje de su compañero de trabajo. Luego de unos minutos, el profesor inquirió:
—¿Y tú, de qué parte del universo eres, Evod?
—Oh, mi familia también es de Chakona, específicamente de New New York. Mis padres tienen un pequeño negocio allí y mis dos hermanos trabajan como contratistas en la ciudad.
—Y ¿por qué viniste a Vika, tan lejos de casa? - insistió el humano.
—Hmmm, siempre quise conocer el espacio y otros lugares. Mi madre Janyr, solía decirme que los sueños son como una bola de lana, nunca hay que dejar de perseguirlos, je, je.
—Tu madre tiene razón, je. ¿Y te graduaste de Dewclaw?
—Así es, en la sede de New New York. Trabajé un año en el hospital de la ciudad, y cuando surgió la posibilidad de colonizar un nuevo mundo, no lo pensé dos veces y postulé a Vika.
—Extrañas a tu familia?
Tras suspirar profundamente, Evod respondió:
—Por supuesto. Aunque nos comunicamos periódicamente. En mis próximas vacaciones, iré a visitarlos, je.
—Ya veo.
—Y tú Ben, como conociste a Roy?
—Fuimos compañeros de clases en la universidad. Nos conocemos hace muchos años, aunque no hablamos a menudo. Cuando me enteré que trabajaba en Vika, le expliqué mi situación con Rogar y accedió amablemente a intercambiar su estancia conmigo por algunas semanas. Si no fuera por él, no sé cómo hubiese podido cumplir la promesa a Rogar.
—Je, supongo que Roy también necesitaba vacaciones. Afortunadamente Thannese aceptó. Ellos se quieren mucho.
—Lo sé. Y tú Evod, ¿también encontraste una pareja aquí? — inquirió de pronto el profesor.
—Tengo un grupo de chakats amigos, pero ninguna relación seria, por ahora, je je.
—Ya veo. Eres un chakat muy lindo Evod. Seguro no tardarás en encontrar a alguien especial.
El chakat, algo avergonzado por el cumplido, respondió:
—Gracias Ben, eres muy amable.
—No. Gracias a ti. Y creo que ya es hora marcharme. La profesora Picha me espera. Trataré de regresar lo antes posible. Despídeme del dormilón de Thannese.
—De acuerdo. Buena suerte profesor. Que salga todo bien allá abajo. Nos vemos a tu regreso. Tail High! — dijo el chakat con voz emocionada, lamiendo la mejilla de Ben.
—Tail High! Evod— respondió el humano, dándole un cálido abrazo.
Tras armar un bolso pequeño, con algo de ropa liviana y verificar que, dentro de él, estuviera lo más importante, el sobre para Ugkar, el profesor salió hacia el pasillo exterior rumbo a la residencia de la Voxxan Petra Picha. En el camino, se preguntaba cómo sería estar en la superficie del planeta. Pensó en las veces que visitó otros mundos, Terra, en su época de estudiante de doctorado. También Grom, mientras trabajaba en su tesis. Vika-B sería el cuarto planeta bajo sus pies. Sonreía al recordar a su esposa Mary decir que él sería uno de los primeros humanos en bajar a Vika-B y que quedaría en la historia, aunque Ben no lo creía de esa forma. Seguro que ya hubo otros antes que él.
Casi al llegar a la residencia de la profesora Picha, se topó de frente con un skunktaur de vistoso pelaje gris claro, en fase femenina y ataviado con el uniforme de la Federación. El oficial lo saludó cortésmente. Ben devolvió el saludo asintiendo con una sonrisa. El aspecto de la mofeta le recordó a Rogar. Y en su memoria, volvieron a vivir las largas conversaciones que tenía con hym en el campus. Su andar pausado, su gentileza, su dulzura y su sentido del humor.
—Oh, Rogar…— Suspiró, mientras sus ojos volvían a humedecerse de emoción. —Todo será diferente sin ti desde ahora— agregó para sí.
Casi sin darse cuenta, había arribado a la puerta de la residencia de la profesora Petra Picha. Al llamar, la Voxxan apareció, ataviada con un traje sencillo y con su PADD en la mano.
—Buenos días profesor. ¿Se encuentra listo para el viaje?
—Buenos días profesora Picha. Supongo que estoy listo. Le envié a su PADD los documentos que me pidió— respondió el humano.
—Excelente— Respondió la hembra, al ver los ojos humedecidos de Ben, añadió.
—Pasa algo? ¿Se siente bien? — El profesor, sorprendido, se limpió los ojos en un pañuelo de género que traía en uno de sus bolsillos.
—No se preocupe. Es que… Al ver a un skunktaur hace un rato, recordé a Rogar… Aún me cuesta aceptar que hy ya no esté. Lo siento. Pero estaré bien.
La Voxxan, al notar la vulnerabilidad del humano, sintió empatía por su estado. Tomando uno de sus brazos, le dijo con amabilidad.
—Nuevamente, siento mucho su pérdida profesor. Y si ésta visita a Vika-B, en algo puede ayudar a disminuir ese dolor que usted siente, entonces estaré contenta de ayudar.
Ben, confortado por esas palabras, sintió el impulso y abrazó a Petra. La Voxxan, sorprendida, lo recibió acariciando su cabello.
—Lo… Lo siento— Susurró en voz baja.
—Gracias profesora Picha. Es usted muy gentil.
—Llámeme sólo Petra— Respondió la hembra.
—Muy bien. Y usted llámeme Ben.
Ambos se dirigieron a la zona de lanzamiento. Como era su costumbre, Petra había ingresado en el transbordador nuevos suministros para la base de Krikar, y se disponía a verificar que todo estuviera en orden. Posteriormente, llevó al profesor al módulo de descontaminación.
—Profesor, estamos un poco retrasados. La idea es partir lo antes posible, ya que los meteorólogos de la estación, pronosticaron una tormenta en la zona.
—Ya veo. Como usted diga, profesora.
—Si no le importa, pasemos juntos al vestidor, para ahorrar tiempo.
—Eh. Por supuesto— respondió el humano. Al ingresar, ambos comenzaron a desvestirse. La Voxxan se desprendió de su atuendo de trabajo, quedando únicamente con la ropa interior. El cuerpo grueso de Petra, pareció bien formado a ojos de Ben, quién con un poco de vergüenza, también quedó únicamente con un bóxer y una blusa delgada.
—Aunque se pronostica tormenta, créame que la sensación térmica en Krikar es bastante cálida en ésta época. Así que le recomiendo usar solo ropa interior dentro del traje. Lleve solo lo necesario para pasar por la cámara de descontaminación.
—Eh… Si usted lo dice…— contestó el humano. Posteriormente, cada uno pasó por el módulo de descontaminación. Ambos se aseguraron de ingresar con sus respectivos PADD. Ben, además, entró con el sobre de Rogar en su mano. Terminado el proceso, del otro lado, ambos científicos se vistieron con un traje limpio que incluía un respirador. Luego, Petra los condujo hacia el hangar donde esperaba el transbordador.
—Usted piloteará? — Preguntó el profesor con curiosidad.
—No será necesario. Estos transbordadores son de avanzada tecnología y están programados para pilotarse y descender de manera automática. Pero si eso no fuese posible, le aseguro que tengo experiencia en vuelo. No tiene de que preocuparse, profesor— Respondió Petra con cierto orgullo.
—De acuerdo— Dijo Ben, encogiéndose de hombros.
Tras abordar, ambos abrocharon los cinturones y luego de la respectiva autorización, el transbordador despegó suavemente desde el hangar de la estación.
La visión de Vika-B iluminado por su estrella madre, desde el espacio era sobrecogedora. Ben quedó maravillado por el espectáculo. Tras ingresar a la atmosfera superior, el transbordador experimentó una suave vibración. Luego, al atravesar la gruesa capa de nubes de la atmósfera inferior, la humedad impregnó los cristales y los paneles exteriores. Después de algunos minutos sumergido en la niebla, finalmente la aeronave abandonó la capa de nubes, en dirección a la superficie. A lo lejos, Petra divisó la estructura en forma de H de Krikar, la zona industrial y la plataforma de aterrizaje, próxima a la base.
—Todo va muy bien— Dijo Petra al monitorear los parámetros de vuelo del transbordador. —cómo se encuentra profesor?
—No estoy acostumbrado a todo esto. Confieso que aún estoy nervioso.
—Je je je. Puedo entenderlo. No se preocupe.
—Profesora, ¿sabe Ugkar que llegaré?
—Honestamente, les dije que traía una visita. Pero no revelé su identidad. Porque usted me dijo que Ugkar podría percibir su angustia.
—Ya veo, Esta bien— respondió Ben. Poco a poco el transbordador fue descendiendo hasta posarse suavemente en la plataforma de concreto que los pioneros habían construido usando maquinaria automatizada. Al abrir la compuerta, Petra y Ben descendieron y se enfilaron rumbo a la base. Tenían sus trajes puestos y sus rostros cubiertos por una mascarilla de respiración, que les aislaba del aire externo. Al llegar a la entrada, Aldorah, la rakshani condenada en Chakona a trabajar en ese lugar, los recibió en la puerta. Ben se sorprendió al ver a la enorme hembra ataviada con un vestido de verano ajustado a su figura peluda.
—Bienvenida Petra. ¿Acaso viniste con el nuevo médico, que reemplazará a la desagradable doctora que tenemos ahora?
—Hola Aldorah. No… Él… El viene a ver a Ugkar, desde Chakona— respondió Petra con una sonrisa tras su máscara.
—Cargué algunas provisiones, las traeré desde el transbordador mientras dejo a nuestro huésped con ustedes— Dijo Petra mientras regresaba a la plataforma
—De acuerdo. Adelante por favor— agregó Aldorah mientras conducía a Ben por las escaleras al piso superior. Al llegar, Ugkar quien estaba recostado en el taur pad usando el uniforme de la federación, se puso de pie.
—Ugkar, él es el invitado de Petra. Dice que viene de Chakona a verte— declaró la rakshani.
—De Chakona? — pronunció el skunktaur extrañado. Acercándose más, intentó ver a través del visor de la máscara del humano.
—Hola Ugkar. Ha... Ha pasado mucho tiempo— Dijo el profesor mientras estiraba la mano para saludar. Ugkar, al no poder ver bien el rostro, usó un escaneo mental para identificarlo. Luego de un instante, el zorrillo exclamó sorprendido.
—Tú!?— Pero… ¡Que haces aquí!
—Veo que me recuerdas— Dijo el profesor esbozando una leve sonrisa tras el visor de su máscara. Ugkar, al tomar su mano para saludar, sintió una fuerte corriente emanada del humano. Una sensación de profunda tristeza que le conmovió. Bruscamente, soltó su mano y se alejó unos pasos de él. Tras mirarlo detenidamente, Ugkar preguntó
—Qué es esto? ¿Qué es lo que ocurre?
—Qué quieres decir Ugkar? — Intervino Aldorah al notar la inquietud del skunktaur.
—Ugkar, lamentablemente, traigo malas noticias…— dijo Ben con un hilo de angustia en la voz. El zorrillo continuaba en silencio, observándolo. El profesor, agachando la cabeza, continuó.
—Tu tía Rogar Skunktaur, falleció hace dos semanas, en su casa de New Bletchely… Yo… Yo lo siento mucho.
—Que!… ¿Qué estás diciendo? ¿Rogar? — Exclamó incrédulo Ugkar.
—Fue... Fue una enfermedad degenerativa, de curso rápido. Los esfuerzos médicos, solo pudieron mitigar el sufrimiento. Lo… Lo lamento. — Dijo el humano, suspirando con la voz quebrada. Ugkar se quedó impávido, tratando de asimilar la noticia. Por unos minutos, posó su mirada en el vació, para luego observar a Aldorah. La rakshani, asimilando lo ocurrido, comentó con tristeza:
—Oh… Rogar… Que tragedia.
De pronto, Ugkar, como volviendo en sí, declaró.
—No… Y yo… ¿Que tiene que ver esto conmigo? — El profesor, entonces, alzando la cabeza, respondió.
—Rogar pensó en tí. Y te escribió un mensaje personal de despedida. Hy, me pidió que te lo diera personalmente. Créeme, que lo lamento mucho— Luego, de un bolsillo exterior sellado de su traje, Ben extrajo el sobre blanco que llevaba como un tesoro sagrado traído desde Chakona. Con la mano temblorosa, lo extendió hacia el zorrillo. Éste, aun conmocionado, estiró lentamente el brazo y lo tomó entre sus dedos. Luego de un instante, declaró con firmeza.
—No! Yo no tengo que ver en esto… ¡Hace un par de años, yo no tenía familia! ¡No los conocía! ¡Por qué vienes aquí a perturbar mi vida con esto!
—Ugkar! — Exclamó sorprendida Aldorah.
—Lo siento— Volvió a decir el profesor con voz compungida mirando al suelo.
—Yo no quiero esto! ¡Tú no tienes derecho a venir aquí… Dejé Chakona atrás! ¡Dejé mi pasado atrás! Éste es mi paraíso. Tú no tienes derecho...
—Ugkar… Yo…— Iba a decir el humano, cuando de pronto, el zorrillo lo lanza violentamente hacia atrás con el tremendo poder de su telequinesis. El profesor golpeó su espalda contra el muro cayendo sobre una pequeña mesita de madera, rompiéndola en pedazos.
—Ugkar! ¡Qué demonios estás haciendo! — Exclamó Aldorah poniéndose frente a hym.
—Esto no tiene que ver conmigo! — Exclamó con furia, rompiendo en pedazos, el sobre que Ben le había entregado. ¡El profesor, exclamó con impotencia —Por favor no lo hagas! — Acto seguido, el skunktaur, abandonó la habitación, lleno de ira, bajando las escaleras hacia el exterior. En el camino, se topó con Petra, quien venía de la lanzadera con algunas provisiones en sus manos. La Voxxans notó que el skunktaur tenía los ojos humedecidos.
—Ugkar! ¿Qué sucede? — Pero éste la ignoró, continuando su camino hacia el exterior de la base. En el cuarto de arriba, Aldorah ayudó al profesor a ponerse de pie.
—Estás bien?
—Sí, no fue nada. El traje está intacto— Respondió aún nervioso el humano.
—Lo lamento. No sé qué le pasa a Ugkar.
—Descuida. Gracias— replicó el profesor. En ese momento, Petra se asomó por las escaleras. Al ver la mesita rota y a Aldorah ayudando Ben, ella declaró:
—Pero… ¿Qué pasó aquí?
—Ugkar, perdió los estribos y derribó al profesor— Respondió Aldorah.
—Pero por qué?
—No lo sé Petra. Pero voy a averiguarlo— Dijo la rakshani, para luego salir de la base tras Ugkar.
—Te encuentras bien Ben? — Preguntó la Voxxan al humano.
—Sí, estoy bien. No se preocupe. El traje no sufrió ninguna rotura. El asilamiento no se ha perdido.
—Oh… Lo lamento. Pero… ¿Por qué ocurrió esto? Que le dijo usted a Ugkar.
—Nada que no le haya dicho a Usted, profesora. Le di la noticia de la muerte de su tía Rogar...Y no lo tomó muy bien. Por favor, discúlpeme por venir a perturbar a Ugkar. Espero que hy esté bien y no se alteren los parámetros del proyecto. Lo siento, yo...
—Está bien. Tranquilízate. No me gusta esto. Pero, aparentemente Ugkar debe aprender lidiar con el dolor, como todos.
—Profesora Petra, Ugkar ha lidiado con el dolor toda su vida. Y aquí, en este paraíso, hy encontró paz, felicidad y amor. Y yo… Tal vez no debí venir. Perdóneme. Por favor, deseo regresar a la estación espacial lo antes posibles. Apenas despegue, lléveme con usted.
—Sí, sí. No hay problema. Partiremos al ponerse Vika. Hay algunas tareas que debo realizar aquí antes. También Ugkar y Aldorah. Mientras, póngase cómodo en este lugar.
—Profesora, si no le importa, prefiero esperar en la lanzadera. No creo que sea conveniente que Ugkar me vea aquí. Sé muy bien lo poderoso que es.
—De acuerdo, si temes por tu seguridad, espérame allá. Hay algunas raciones de alimento, si deseas comer algo. Ugkar tendrá que escucharme— Remató la profesora Petra con seriedad.
—No se preocupe, estaré bien. Con su permiso— Dijo el humano, para luego bajar las escaleras y salir de la base, rumbo a la plataforma de aterrizaje donde reposaba el transbordador.
***Tras salir de la base, Ugkar se alejó caminando hacia unos troncos que hy había arrumbado en el límite del cerco de seguridad. La luz de Vika resaltaba el brillo de su pelaje gris, mientras en su cabeza, una tormenta de emociones luchaba por salir. Hy había transformado su presente en una fortaleza segura para hym y para Aldorah. Sin embargo, la noticia que Ben le había dado, pareció destrozar esa ilusión de independencia, quebrantando la tranquilidad de su corazón. Hace mucho tiempo hy había dejado atrás el dolor de la pérdida de alguien querido. El sufrimiento por Karyom fue lo último que hy quiso experimentar, y hy no dejaría que pasara de nuevo.
Hy se sentó en sus cuartos traseros apoyando su espalda en la madera inerte, mirando hacia el horizonte, donde las montañas se elevaban majestuosas sobre el manto verde del bosque. Suspiró profundamente mientras la imagen de Rogar se hacía más presente en su mente. Inevitablemente recordó el día que la conoció, mientras hy aún era prisionero.
—Ugkar, soy tu tía Rogar. Y estamos aquí porque queremos reforzar el mensaje de Esteban… La Federación requiere tus servicios y tiene una oferta para tí—
—Tía Rogar?
—Así es chico… Vroeg era mi hermano… Ponte de pie. Te esperan en la oficina del alguacil… Analiza muy bien la oferta y por tu bien, no hagas ninguna tontería…
—Me cuesta creer que seas el hijo de mi hermano Vroeg. Yo no supe de tu existencia hasta pocos días antes de su muerte. Me dijo que lamentaba mucho no haber estado contigo…
—Rogar, no crees que ya es tarde para eso? Viví casi toda mi vida en soledad. Me crie con unos amigos, y en un día como éste, los perdí en un atentado terrorista de los humanos…
—Ugkar, mi casa, aquí en New Bletchely, es también la tuya…
La emoción lo embargó por un momento. La figura de Rogar se agigantaba en su mente, y también en su corazón.
—Ugkar, las heridas tardan en sanar. No te precipites. Nadie te está exigiendo nada. Sólo cuídate y ven a visitarme cuando puedas—, le había dicho la vieja skunktaur cuando hy fue reclutado por la Federación. Trató de silenciar su mente. Pero fue inútil. Ugkar no pudo contener la emoción al revivir el último encuentro con su tía, antes de venir a Vika-B:
—Oh, mi pequeño. Me parte el corazón saber que no volveré a verte. Y no creo que me queden muchos años de vida… Prométeme que te cuidarás— le habría dicho hy, sollozando en medio del campus universitario. Esa imagen de Rogar, con lágrimas en los ojos, fue demasiado poderosa para el rudo skunktaur. Ya sin resistencia, relajó su cuerpo contra aquellos troncos y se largó a llorar. Un llanto amargo y más intenso que aquel que lo embargó en el Grenoble, cuando hy venía rumbo a Vika-B.
***En la lanzadera, sentado en la cabina, el Profesor Ben Zider revisaba su PADD, en busca de algún mensaje de la estación espacial. Intentaba distraer su mente con el trabajo. Pero no era sencillo después de lo vivido. En su corazón realmente deseaba no haber tenido que darle malas noticias al skunktaur. Pero fue la promesa de amistad y amor que le había hecho a Rogar, lo que le hizo venir tan lejos.
—Oh querida Rogar, ya hice lo que me pediste. Cumplí con mi promesa y traje tu mensaje a Ugkar. ¿Qué más puedo hacer? ¿Como puedo consolarlo si yo mismo estoy destrozado por dentro con tu partida? — En ese instante, Aldorah se asomó de improviso en la entrada de la nave y se introdujo en la cabina, sentándose junto al humano.
—Yo te recuerdo, Ben Zider. Esa fiesta, en casa de Rogar en New Bletchely, cuando los skunktaur celebraban el día de la liberación. Tú apareciste con un pastel en las manos y se lo diste a Rogar. Lo recuerdo bien.
El profesor, sorprendido, intentó recuperar la compostura.
—¿Acaso, tú también estabas ahí? — Preguntó.
—Conocía a Rogar cuando yo todavía era miembro activo de la Federación. Hy me invitó a su fiesta, después de negociar la liberación de Ugkar.
—Vaya, no… No tenía idea que tú conocías a Rogar.
—Hy era una persona muy amable. Pero directa. Fue la primera en preocuparse por Ugkar cuando me encomendaron reclutarlo. Créeme que, lamento mucho que hy se haya ido.
—Gracias Aldorah.
—Debiste quererla mucho, como para venir hasta aquí, tan lejos.
—Sí. Fuimos amigos y colegas por más de veinticinco años. Hy era muy importante para mí. Mis hijos la querían como una abuela. Para ellos también fue duro perderla.
—Ya veo. Lo que no comprendo, es porque te molestarte en traer un mensaje en un papel, si podría haber llegado en un PADD.
—Es una vieja tradición familiar. Cuando un viejo skunktaur siente que se acerca el momento de partir, escribe un mensaje personal a cada uno de su familiares y amigos, en un sobre, con la idea de que sea leído después de su muerte. Así lo hizo Rogar. También escribió uno para mí, aunque no he tenido el valor para leerlo aún... Y me pidió encarecidamente, que viajara al sistema Vika, y le entregara personalmente el mensaje a su sobrino Ugkar. Aunque, no creí que hy lo rompiera antes de leerlo.
—Oh, lamento lo que sucedió… yo… Sabes, en una ocasión, Rogar me dijo que Ugkar, no solamente había heredado los poderes de Vroeg, sino también su tozudez. También me sorprendió cuando dijo que Ugkar era un pobre muchacho que aún no lograba encontrar un equilibrio en su vida. Rogar tenía una aguda inteligencia para conocer a las personas. Hy tenía razón, pero con el tiempo, creo que Ugkar ha encontrado un mayor equilibrio.
—Estoy seguro que tú presencia en su vida, lo ha ayudado mucho.— Respondió el profesor. Luego de una pausa, continuó.
—No lo culpo por su reacción. Ugkar ha sufrido mucho, desde que era cachorro. Y eso, es muy malo para los skunktaurs, sobre todo la soledad. La última vez que hablamos en Chakona, intenté que mirara la vida desde un pedestal más alto, de forma más positiva. Al menos logré que hy se riera. Pero ahora, me siento mal por traer esta mala noticia.
La rakshani, al escuchar estas palabras, sintió el afecto especial del humano por los skunktaurs. Aquello, le hizo pensar en lo equivocada que ella estuvo al despreciar a estas criaturas, trabajando para una organización que las utilizaba como armas. La culpa, le hizo inclinar la cabeza.
—Estoy… Estoy tan arrepentida de lo que hice… Si tan solo, pudiera volver el tiempo atrás...
—Señorita Krim. Todos cometemos errores. Y también, la vida nos ofrece la oportunidad de enmendarlos. Cuida de Ugkar, por favor. Rogar, lo quería mucho y siempre quiso darle el amor que su hermano Vroeg no pudo. Y ustedes dos, no solo están construyendo un asentamiento habitable y aportando conocimiento sobre éste nuevo mundo. También están edificando los cimientos de su propia felicidad aquí.
—Así lo haré. E intentaré que Ugkar entre en razón. Soy una rakshani y como tal, tengo un arraigado sentido del honor y respeto por los ancestros, la familia, las casas. Ugkar debe entender.
—Bien, gracias.
—Qué harás ahora, profesor. ¿Por qué no intentas hablar con Ugkar?
—Aldorah, no quisiera molestarlo más. No podría consolarlo como quisiera porque yo mismo estoy triste aún. Lo mejor que puedo hacer, es regresar a la estación espacial junto con Petra.
—Oh. Lamento escuchar eso. Me hubiese gustado conocerte más, Ben. — Dijo la rakshani con un suspiro.
—Y a mí, me hubiese gustado conocer más este lugar— agregó el profesor, tratando de sonreír.
***En la base, Petra trabajaba monitorizando el control de las herramientas, así como y los avances en la construcción. Sin embargo, dudaba que hoy fuera un día productivo, ya que el estado de ánimo de Ugkar y Aldorah no era el mejor después de lo ocurrido.
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